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23.9.25

El Potencial de la PNL en la Superación de un DHS (Síndrome de Dirk Hamer) a través del Cambio Perceptual

 


Para abordar esta cuestión, es crucial definir ambos conceptos desde una perspectiva neutral y analítica.

  • El DHS (Síndrome de Dirk Hamer): Según la Nueva Medicina Germánica (NMG), creada por el Dr. Ryke Geerd Hamer, el DHS es un "Síndrome de Dirk Hamer", un shock conflictivo agudo, dramático y vivido en soledad que impacta simultáneamente en tres niveles: la psique, el cerebro (dejando una marca visible en una TAC como un "foco de Hamer") y un órgano específico. La NMG postula que la resolución del conflicto (conflictolisis) es el paso clave para iniciar la fase de curación biológica.

  • La Programación Neurolingüística (PNL): La PNL es un modelo de comunicación y un conjunto de técnicas que estudia cómo la estructura de nuestro pensamiento, lenguaje y comportamiento influye en nuestra experiencia subjetiva. Su premisa fundamental es que al cambiar la "percepción" o el "mapa mental" de un evento, se altera la respuesta emocional y fisiológica asociada a él.

Desde este marco, la PNL no actúa directamente sobre la enfermedad orgánica, sino sobre la experiencia psico-emocional del evento que, según la NMG, desencadenó el DHS. Nuestra tesis central es que la PNL ofrece herramientas poderosas para facilitar la "conflictolisis" a nivel perceptual, acelerando y apoyando el proceso de superación.

Mecanismos de Acción de la PNL sobre un DHS

La contribución de la PNL se centra en intervenir en los pilares del DHS: la percepción del evento como un shock inesperado, dramático y vivido en soledad.

1. Cambio en la Percepción del Evento (Reencuadre o Reframing)

  • El Problema: El DHS congela la percepción del individuo en el momento del shock. La persona queda "atrapada" en una interpretación única y catastrófica del evento (ej.: "esto es el fin", "soy inocente y estoy siendo castigado", "he perdido todo").

  • La Intervención de la PNL: Las técnicas de reframing permiten "reencuadrar" el significado del evento.

    • Reencuadre de Contexto: Cambiar el marco en el que se ve el suceso. "¿En qué otro contexto este hecho no sería tan catastrófico?".

    • Reencuadre de Significado: Atribuir un nuevo significado al evento. Por ejemplo, de "me han traicionado" a "esta experiencia me ha enseñado a establecer límites más sanos". Esto no justifica el hecho, sino que cambia el impacto emocional en la persona.

    • Conclusión: Al alterar el significado del evento, se desactiva su carga de "shock dramático". Lo que era una amenaza existencial se puede transformar en un desafío superable.

2. Disolución de la Soledad Percibida (Integración de Partes y Posiciones Perceptuales)

  • El Problema: La vivencia de "soledad" es un componente clave del DHS. La persona se siente aislada, incomprendida y sin recursos.

  • La Intervención de la PNL:

    • Posiciones Perceptuales: Esta técnica lleva a la persona a observar la situación desde diferentes puntos de vista: el propio (1ª posición), el de la otra persona implicada (2ª posición) y el de un observador neutral (3ª posición). Esto rompe el encierro en la propia perspectiva traumática, generando comprensión y reduciendo la carga emocional. La persona deja de sentirse exclusivamente una "víctima".

    • Integración de Creencias en Conflicto: Un DHS a menudo surge de un conflicto entre creencias profundas (ej.: "debo ser leal" vs. "me han traicionado"). La PNL ofrece técnicas para integrar estas "partes" en conflicto, creando una nueva creencia unificadora que genere paz interior (ej.: "Puedo ser leal y al mismo tiempo proteger mi integridad").

    • Conclusión: Al salir de la primera posición y resolver conflictos internos, la sensación de "soledad" y desamparo se mitiga significativamente.

3. Instalación de Estados de Recursos y Creencias Facilitadoras

  • El Problema: Durante el DHS, la persona accede a un estado de "impotencia" o "falta de salida". Su sistema de creencias se ve dominado por ideas limitantes ("no puedo superarlo", "no hay solución").

  • La Intervención de la PNL:

    • Anclajes de Recursos: Se pueden "anclar" (asociar) estados emocionales positivos (seguridad, calma, fuerza) a estímulos específicos (un tacto, una palabra), permitiendo a la persona acceder a ellos voluntariamente cuando se siente abrumada por el recuerdo del shock.

    • Cambio de Creencias: Técnicas como el "reencuadre en línea del tiempo" o el "protocolo para cambiar creencias" ayudan a actualizar la creencia limitante por una facilitadora ("Soy capaz de superar esto", "Cuento con recursos internos y externos", "Este es un proceso y voy a salir de él").

    • Conclusión: Se fortalece la psique para manejar la carga del conflicto, creando las condiciones internas para la conflictolisis. La PNL trabaja en el dominio de la experiencia subjetiva y el bienestar psicológico.

  1. Conclusión Final

La Programación Neurolingüística representa un conjunto de herramientas sumamente valioso para abordar el componente psico-emocional de lo que la NMG define como un DHS. Al actuar directamente sobre los tres atributos clave del síndrome (el impacto dramático, la sorpresa y la soledad), la PNL puede acelerar la "conflictolisis" a nivel perceptual.

En esencia, la PNL no "cura" el DHS, sino que facilita que la mente de la persona "salga del bucle del shock", cambie la narrativa internalizada del trauma y active sus propios recursos para resolver el conflicto psicológico. Este proceso de cambio perceptual y de creencias puede crear un estado interno de mayor coherencia y paz, que, según muchos modelos mente-cuerpo, es el terreno más fértil para cualquier proceso de sanación, independientemente del marco teórico que se utilice para explicarlo.

4.4.22

Hacia una mejor versión de nosotros mismos

Salir de las garras de la ansiedad y la depresión implica un PLAN.

Es un PLAN DE VIDA. Se trata de cambiar los comportamientos ansiosos y depresivos entrando a fondo en las bases que los sustentan y sustituirlos.

Los comportamientos ansiosos y depresivos se basan en METAPROGRAMAS que se alimentan de creencias, valores, identidad, experiencia y entornos específicos familiares, educativos y religiosos. Esos metaprogramas pudieron servirnos en el pasado, pero ahora actúan como factores limitantes y es urgente actualizarlos para que sirvan a nuestras condiciones actuales. Nos quedaremos con algunos, por supuesto.

La revisión de todo ese proceso de superación de creencias LIMITANTES sobre nosotros mismos, el mundo y los demás que nos impiden avanzar conduce normalmente a un REENCUADRE de la vida que  nos coloca en una situación nueva y mejorada para enfrentar los problemas de la existencia.

Obviamente, los problemas no desaparecerán. Lo que cambia es nuestra actitud hacia los problemas y nuestra madurez emocional.

En el diseño del PLAN es necesario prefigurar el ESTADO DESEADO, la finalidad del proceso. Eso implica diseñar cómo queremos ser, cómo nos queremos ver, qué vamos a sentir, qué vamos a escuchar, etc.

Definir esa meta es crucial. Es preciso hacerlo con detalle y comprobar si es lo que queremos. Sobre todo, hay que anticipar cómo nuestro cambio influirá en los demás y en el entorno.  A veces descubrimos que esa versión mejorada de nosotros mismos no siempre es bien recibida...

Una vez definido el ESTADO DESEADO es necesario remover las interferencias. Especialmente responder con claridad y sinceridad a dos preguntas: ¿REALMENTE QUEREMOS CAMBIAR? y ¿QUÉ BENEFICIOS OBTENEMOS DE NUESTRO ACTUAL COMPORTAMIENTO ANSIOSO Y DEPRESIVO?

Mientras clarificamos todo eso, es buena idea realizar el trabajo de movilización energético a través de disciplinas como el Chi Kung, al que me gusta denominar MEDITACIÓN EN MOVIMIENTO. Se trata de que cuerpo y mente trabajen en conjunto para canalizar la energía y dejar que fluya sin interferencias. Y ayudaremos al NERVIO VAGO a que realice su trabajo de regulación emocional y física. O dicho en lenguaje del Chi Kung: equilibrar el canal central del DanTian.

Al mismo tiempo, la eliminación de los psicofármacos es imprescindible. Los psicofármacos bloquean los procesos mentales y fisiológicos necesarios para que se produzca el REENCUADRE y la ALINEACIÓN DE NIVELES NEUROLÓGICOS que buscamos.

Los psicofármacos promueven la pasividad, el estancamiento energético, el victimismo, la dependencia y la cronificación de la ansiedad y la depresión.

Los que estén muy enganchados pueden sustituir los psicofármacos por hierbas medicinales tradicionales para la ansiedad y la depresión, de efectividad probada a lo largo de los siglos tanto en occidente como en oriente, hoy menospreciadas y tachadas de yerbatería por FARMAFIA.

Prefiero ser tajante en decirlo: este trabajo energético y de reencuadre vital no funciona si se ingieren psicofármacos.

En resumen, salir de la ansiedad y la depresión implica un plan y mucho trabajo. Hay que moverse y actuar para avanzar.

DISEÑA UN PLAN, MUÉVETE Y ACTÚA. 

Y BUSCA UN MENTOR...

29.3.22

Las cuatro creencias que cronifican la ansiedad y la depresión e impiden su superación


Lo que la gente cree sobre su ansiedad o depresión se constituye en un sistema de creencias que puede ser limitante o facilitador para superar el estado. Poco caso se le hace a este aspecto que suele ser crucial para salir de las garras de la ansiedad y la depresión o para hundirse más en el pantano.

Entre las creencias limitantes hay cuatro que frenan prácticamente la posibilidad de superar la situación. Son ellas:

- La creencia de que los los psicofármacos son imprescindibles o curan la ansiedad y la depresión.

- La creencia de que hay que aprender a vivir con la ansiedad y la depresión.

- La creencia de que la ansiedad y la depresión son trastornos y enfermedades mentales y que los que las padecen están enfermos.

- Y la creencia de que la ansiedad y la depresión son asuntos de médicos, psiquiatras y psicólogos.

Además de ser rotundamente falsas, estas cuatro creencias son las responsables de que la ansiedad y la depresión se extiendan año tras año, se cronifiquen en el tiempo, incapaciten a los que las padecen por mucho tiempo y que se desarrollen comorbilidades y enfermedades diversas como efecto secundarios de los psicofármacos.

Y lo que es peor, los psicofármacos producen anestesia emocional, falta de concentración, mareos y debilidad general y bloquean los procesos mentales de la atención, pensamiento crítico y voluntad que son cruciales para el procesamiento de lo que nos ocurre.

Al estar dopado, el ansioso o depresivo no puede usar sus propios recursos de experiencia y procesamiento de los datos de su situación.

Al creer que están enfermos y que tienen que aprender a vivir con la ansiedad y la depresión, adoptan una actitud pasiva, resignada y victimista que conduce al estancamiento.

Al creer que su problema es un asunto sanitario, asunto de médicos, los ansiosos y depresivos se privan de muchos tratamientos que existen y está probado que funcionan.

Estas cuatro creencias se difunden sistemáticamente desde el sistema sanitario, los medios de comunicación y redes sociales y desde los aparatos de marketing de las empresas farmacéuticas.

11.5.12

Saber dónde se sopla en la persuasión



Robert Dilts ha construido un modelo simple, práctico y operacional para saber dónde incidir para modificar actitudes personales, posibilidades de aprendizaje y técnicas comunicacionales. El método de Dilts sirve para identificar el nivel preciso en el que hay que incidir para disparar el cambio.

Utilizamos aquí la visión transpersonal de Gustavo Bertolotto, consagrado experto de la PNL en España. Los distintos niveles neurológicos serían los siguientes, según interpretación de Bertolotto, quien se basa en el modelo de Dilts:

1.- Transpersonal:

Es este el nivel más profundo, donde consideramos y revisamos las grandes cuestiones de la existencia ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestra misión? Este nivel, al cual muchas personas llaman espiritual, guía y modela nuestras vidas, y proporciona una base a nuestra existencia. Cualquier cambio en este nivel de la consciencia tiene profundas repercusiones en los demás niveles. Contiene todo lo que somos y hacemos, pero va más allá de eso.

2.- Identidad:

Es el senido básico del sí mismo, mis valores principales y mi visión en la vida. Este concepto se expresa fácilmente cuando decimos yo soy esto o aquello o yo no soy…

3.-Valores:

Esta palabra encierra una de las orientaciones más importantes de nuestra vida, porque todo nuestro pensar, sentir y actuar está condicionado por la percepción de lo que es valorable o no lo es. Los valores, de manera casi siempre inconsciente, dirigen nuestra vida, de ahí la importancia de conocer los nuestros y los de los demás en el proceso de la persuasión o en la intervención terapéutica.

4.- Creencias:

Son las diversas ideas que tenemos acerca de cómo funciona nuestra vida, las relaciones y el mundo en general. Podemos pensar acerca de ellas como los filtros previos de nuestra concepción del mundo y son, junto con los valores, las fuentes más importantes de nuestra forma de ser y estar en la vida.

5.- Capacidad:

Grupos o conjunto de comportamientos, habilidades generales y estrategias que empleamos en la vida. Se han conformado por nuestro proceso de aprendizaje y experiencias vitales. Muchas de nuestras capacidades están en el inconsciente y la PNL nos permite comprender cómo hacerlas aflorar para hacerlas útiles y aplicables en nuestra vida cotidiana.

6.- Comportamiento:

Las acciones específicas que llevamos a cabo en cada instante de nuestra vida y nuestro comportamiento se base fundamentalmente en pulsiones no conscientes.

7.- Entorno:

Aquello a lo que reaccionamos, lo que nos rodea y las demás personas con las que entramos en contacto. Esto incluye los campos energéticos humanos, geológicos y cósmicos.

Con este modelo guía, un orador experimentado o un terapeuta integral puede descubrir las claves de la intervención. Saber dónde se sopla es más importante que soplar a ver si suena la flauta.

7.5.12

Persuasión y cambio de actitud



Por Ramón Maceiras López
Es necesario reflexionar sobre los mecanismos profundos que hacen que alguien cambie su opinión inicial. Los resultados de más de cincuenta años de investigación de la psicología social y la neurociencia y de más de dos mil años de teorización y experimentación -desde los antiguos retóricos, los clásicos occidentales, los maestros orientales y los renovadores de la Escuela de Bruselas (Perelman, Meyer y Dupréel, son sus mayores exponentes)-, no ofrecen respuestas concluyentes a esa pregunta.

El principal problema estriba en la complejidad de factores que están en juego cuando se opera un cambio de opinión y se produce la persuasión. La inexistencia de una teoría unificada de la persuasión es una consecuencia de esa complejidad de factores que hay que analizar, jerarquizar, medir, etc. Sin embargo, hay también un vasto campo de puntos de acuerdo que son una base de partida sólida para manejarse con cierta eficacia en el proceso de la oratoria de influencia y la comunicación persuasiva.

Se han podido identificar los principales factores envueltos en la persuasión y se comprende mejor la complejidad y articulación de la actitud considerada (la que se quiere cambiar) y el tipo de reorganización cognitiva producida por la respectiva modificación. De tal suerte que la comunicación persuasiva se encara hoy desde la perspectiva de la modificación de las actitudes.

Asumido el hecho de que la persuasión es la tentativa de modificar el pensamiento de alguien, es imprescindible definir que aspectos concretos quiere influenciar la tentativa de persuasión. Se distinguen aquí tres campos posibles: actitudes, creencias y comportamientos.

La actitud se refiere a un sentimiento general y estructurado, positivo o negativo, acerca de determinada persona, objeto o cuestión. Cuando alguien dice que la eutanasia es horrible está formulando un sentimiento general y negativo sobre la eutanasia. La creencia se refiere fundamentalmente a la información que tenemos sobre otra persona, objeto o cuestión. Usando el ejemplo anterior una creencia se formularia así: la eutanasia es ilegal en mi país. Un comportamiento es una acción en desarrollo y se ilustra con la expresión fui a una manifestación en contra de la eutanasia.

La actitud está ligada a un sentimiento general, mientras la creencia se limita al dominio de la información (errónea o no). Con todo lo que ya sabemos sobre el funcionamiento de la mente humana, podemos extraer de esto una enseñanza práctica: aún cuando el interlocutor concuerde con nuestros razonamientos, eso no es suficiente para que se adhiera a la propuesta que le formulamos. Es necesario también inducir un sentimiento favorable que le permita remover sin dolor o con el menor dolor posible la actitud previa, ya que si esa actitud se mantiene no tendrá éxito la persuasión.

Un orador experimentado sabe que no puede contentarse con la modificación de una creencia, y debe llegar hasta el final: el cambio de la actitud.

Las actitudes sirven de base al comportamiento. A tal punto que si usted conoce las actitudes que alguien tiene hacia una persona, objeto o cuestión, puede predecir con bastante fiabilidad el comportamiento de ese alguien en relación a esa persona, objeto o cuestión. Hay una estrecha relación entre actitudes, creencias y comportamientos. Las actitudes se construyen sobre una gran variedad de creencias (verdaderas o no) y sirven de guía para la interacción social del individuo.

En el campo de la persuasión, el conocimiento de las actitudes de los otros nos permite saber lo que podemos esperar de ellos en relación a determinados temas muchísimo más eficazmente que cualquier discurso que nos pudieran decir. Si a usted le dicen que la comida rápida es una realidad de nuestros tiempos (actitud neutra), usted no sabrá si es oportuno o no invitar a esa persona a comer una hamburguesa en el local comercial que las expende en la esquina. Esa duda se le despejará si le dicen que la comida rápida es una maldición de los tiempos modernos (actitud generalizada y negativa).

Hay otra razón adicional para centrar la atención en las actitudes. Las actitudes expresan cruciales aspectos de la personalidad de los individuos. La psicología social ha detectado cuatro tipos de funciones que las actitudes aseguran a un individuo en sociedad:

1.- Función ego-defensiva: actitudes que ayudan a la persona a protegerse de las verdades desagradables, para sí mismo o para los más allegados.

2.- Función expresión de valor: cuando el mantenimiento de una actitud permite expresar un valor importante.

3.- Función conocimiento: actitudes que ayudan a la persona a entender lo que pasa a su alrededor.

4.- Función utilitaria: actitudes que ayudan a ganar recompensas y evitar castigos.

La actitud de desprecio hacia los homosexuales permite a muchos hombres reforzar su masculinidad (función ego-defensiva). Los que prefieren vivir en entornos naturales fuera de las grandes ciudades demuestran su preferencia por una vida más relajada y más sana aún ganando menos dinero (función expresión de valor). Sabemos por experiencia que la actitud de rechazo hacia una persona nos predispone a la morbosa pesquisa sobre sus actos más reprobables (función conocimiento). Estar calladito y no llevar la contraria al jefe puede ser un comportamiento que favorezca un aumento de salario (función utilitaria).

Esta clasificación esquemática de las funciones psicológicas aseguradas por las actitudes hay que verla como una guía sobre la que basar una estrategia persuasiva. Sabemos que en la realidad los procesos mentales son más complejos que este mero esquema. Del mismo sólo nos interesa su valor operacional, ya que nos permite indagar con cierta certeza sobre las razones por las cuales nuestros argumentos pueden o no ser aceptados y corregir en el camino una determinada estrategia persuasiva.

Pensando en el valor funcional de las actitudes podemos detectar, por ejemplo, que la reticencia a nuestras opiniones por parte de un interlocutor al que queremos influenciar sobre las bondades de un libro escrito por una tercera persona, no se deben a un juicio de valor propiamente dicho sobre el contenido del libro, sino a la actitud general negativa que ese interlocutor tiene predeterminada sobre el autor del texto en cuestión. Aquí operaría la función conocimiento, con lo cual mantener la estrategia de discutir sobre el valor intrínseco del libro es perder el tiempo, pues la actitud que permanece oculta detrás de las palabras dichas por nuestro interlocutor es la raíz de la dificultad para dejarse persuadir.

El valor operacional de este conocimiento sobre la función de las actitudes nos enseña que así como la actitud positiva sobre una persona, objeto o cuestión predispone favorablemente al conocimiento sobre los mismos, una actitud negativa llevará, por lo general, a una predisposición inversa.

Un orador experimentado sabe que las actitudes negativas colocan filtros y barreras que dificultan que los otros vean, escuchen o sientan sobre personas, objetos o cuestiones. El conocimiento del funcionamiento de la mente humana y la experiencia práctica son los que desarrollan la intuición que nos dirá en un momento dado del acto persuasivo –y si es posible antes- qué tecla tocar para lograr abrir una puerta en esas barreras, que nos permita entrar en el mundo de los otros.

2.11.11

¿Soy demasiado optimista, señor Rajoy?


El uso de la palabra "cambio" y el concepto que implica ha estado vinculado a verdaderas transformaciones en la sociedad española y en un entorno de crisis económica e incertidumbre política y social. En el momento actual, el cambio no se puede limitar sólo a la movilización electoral de los ciudadanos. En el fondo, el llamado apunta a un cambio crucial en cuanto a los paradigmas, usos y costumbres de la sociedad española.

Desde aquél slogan "Por el cambio", utilizado por Felipe González en la campaña de 1982, hasta el actual "Empieza el cambio", "Súmate al cambio" de Mariano Rajoy, el concepto ha sido utilizado reiteradamente en la política española. El mismo Zapatero lo usó al hacerse con la secretaría general del PSOE en 2002: el "cambio tranquilo". Y Aznar lo utilizó también para ganar las elecciones en 1996. CiU lo manejó en noviembre del 2010 en Cataluña: "Comença el canvi".

No basta en este caso con introducir la papeleta electoral el 20-N. La movilización social exige de los ciudadanos un esfuerzo colectivo que implica reactivar la energía emprendedora, erradicar la pasividad social expresada en esperar que el maná baje de las arcas del Estado para sostener un "estado del bienestar" mal entendido, y extirpar el cáncer que implican las distintas castas de privilegiados que medran a la sombra de los presupuestos públicos.

Reactivar el espíritu emprendedor tardará por lo menos una generación. La idea del empleo público para toda la vida, la jubilación anticipada y el apego al "dolce far niente", alimentan los sueños de una mayoría de jóvenes. El crédito barato para consumir toda clase de cachivaches innecesarios, pagar pantagruélicas comilonas para bodas, bautizos y similares, financiar vacaciones de lujo en exóticos parajes, engordar activos inmobiliarios...Eso ya se acabó.

Vienen años duros. En el fondo tengo la impresión de que una buena parte de la ciudadanía entiende esto. Aunque se les escapa la verdadera dimensión de la crisis. Otros no se quieren enterar porque esperan una suerte de milagro. Y otros, por último, sí conocen muy bien la gravedad de la situación pero luchan con uñas y dientes para salvaguardar los privilegios que disfrutan.

Deespués del 20-N vendrá lo importante: gestionar el cambio. Un cambio colectivo de creencias y actitudes es una tarea sumamente compleja. Los tiempos de la política son muy cortos para completar tal hazaña. Las resistencias al cambio no se harán esperar. Ya las vemos por todas partes.

Sin embargo, la crisis puede servir de acicate. Soy de los que piensan que es posible. El cambio colectivo empieza por las personas individuales. Espero que la campaña electoral arroje luz sobre los cambios de creencias y actitudes necesarios para salir de la crisis.

¿Soy demasiado optimista, señor Rajoy?