4.7.15

Cartas a Sophia: el eterno femenino



Queridísima;

He podido comprobar hoy con un acto de observación atenta las claves que comentábamos esta semana sobre el estado de la relación de una pareja. Como sabes, tengo uno de mis centros de observación y recogimiento al lado de la Colexiata de Sar en la eterna Compostela. Lugar energético muy potente, de los muchos que tiene esta singular ciudad.

Disfrutaba de mi taza de vino mientras se acercaban a la terraza unas parejas vestidas de fiesta. Hoy, sábado. Boda segura en el Sar. Mientras pedían vermús y los apuraban, me dediqué a observarlos con discreción. Jóvenes. Todos con poco tiempo de casados. Una pareja tenía ya una pequeña niña. Cercanos a a la treintena. Se les notaba que el traje y la corbata y los vestidos de fiesta no eran su indumentaria habitual.

Mozarocas rotundas y bellas. Contundentes. Todas entre el castaño claro y el rubio natural. Chavales atléticos y bien puestos. Comenzaron a funcionar las claves entre las parejas. Miraditas tiernas y de reojo, detallitos de "guárdame aquí" cualquier cosa, como pretexto para tocar tu mano....Sólo una pareja se mantenía distante. Ella lo llamaba con los ojos. Él miraba para otro lado. Ella fruncía el ceño, porque percibía la energía a su alrededor. En su frente había un aviso luminoso, una llamada de emergencia. Empezó a soltar un rollo sobre los vestidos y las compras por internet. Las otras dos chicas asentían y miraban a sus maridos.

Apurado el trago, los vi bajar hacia la Colexiata. Unos tomados de la mano. Y la pareja del cuento, cada uno por su lado. Probablemente, dos parejas renovaron en el Sar sus votos matrimoniales. Y otra se rompió hoy.

Te pregunto por qué percibí yo esa llamada de emergencia y su destinatario miró para otro lado. Tengo la impresión de que sí la percibió. ¿Entonces?

Me decías que las mujeres sois muy sensibles a ese tipo de detalles. Mucho más allá de lo que se dice está la fuerza de ese torcer la mirada. Te decía que también los hombres conocemos ese lenguaje no verbal. En el que las energías van y vienen y la mirada muestra todo su poder.

Algo se rompió hoy ahí. Tal vez venía ya resquebrajado. Confirmo tu observación.

Escríbeme desde Santorini...

Besos.

15.6.15

Un encuentro con la sombra (I)


En 1945, el doctor Carl Gustav Jung definió a la sombra como “lo que una persona no desea ser”. Y afirmó que “uno no se ilumina imaginando o fantaseando sobre figuras de luz, sino haciendo consciente la oscuridad; un procedimiento, no obstante, trabajoso y, por lo tanto, poco popular”.


Coincidía el doctor Jung con el antiquísimo conocimiento de la cultura china, expresado en el I Ching: “Sólo cuando tengamos el coraje de enfrentar las cosas tal y como son sin ningún autoengaño ni desilusión surgirá una luz de los acontecimientos con la que reconocemos el camino al éxito”.

Y tú:

¿Qué estás escondiendo?  ¿Cuándo te enfrentarás a la verdad?  ¿Qué pasará cuando lo hagas?


La sombra es oscura y secreta y puede ser peligrosa. La sombra es todo lo que no queremos y evitamos que los otros perciban de nosotros, las cosas que escondemos, sobre las que mentimos, no sólo a los demás, sino a nosotros mismos. Esos monstruos que salen de sus cuevas en mitad de la noche. Es el lado oscuro intrínseco dentro de nosotros, que todos y cada uno intenta esconder porque se nos ha dicho desde una edad temprana que esos son componentes no aceptables de nuestra personalidad.

“Hola oscuridad, mi vieja amiga. Tengo que hablar contigo otra vez…”

No puedes decir que no tienes sombras cuando estás ahora en la oscuridad. La sombra se muestra de muchas formas. Cuando firmamos cheques sin fondos, bebemos demasiado, engañamos en la declaración de la renta, echamos mano de los ahorros de la familia, nos comemos un pastel de chocolate en mitad de la noche después de 3 días de dieta y privación, cuando le gritamos a nuestros hijos, abusamos de nuestras parejas después de habernos pasado todo el día trabajando, cuando navegamos por Internet para visitar páginas porno mientras la mujer hacer la cena, engañamos al marido mientras él trabaja duro para darnos todos los placeres extra en la vida, cuando robamos las ideas de nuestros compañeros de trabajo y afirmamos que son nuestras, etc.

 La sombra está hecha de los pensamientos, emociones e impulsos que encontramos demasiado dolorosos, embarazosos  y desagradables para aceptarlos, por lo que en lugar de ocuparnos de ellos, los reprimimos.

Justo ahora cientos de millones de personas están viviendo en la negación de sus sombras individuales y colectivas de muchas más formas de las que podemos imaginar. La sombra colectiva se manifiesta como el mal, la guerra, el terrorismo, la injusticia social, las desigualdades radicales en el estatus económico. En este mismo momento el 50% de la población mundial vive con menos de 2 dólares al día. El 20% de la población mundial vive con menos de un dólar al día. No queremos reconocer el hecho de que esto es también una manifestación de la sombra colectiva, porque las personas de las instituciones sociales, financieras, políticas y corporativas no reconocen para nada la energía de la sombra y ni siquiera la entienden. Lo que llamamos el mal del mundo es una manifestación de nuestra sombra colectiva patológica, reprimida, enfurecida, ignorada. Las personas que expresan una moralidad autorestrictiva son las que normalmente tienen una sombra más oscura y profunda.

El nacimiento de la sombra


El nacimiento de nuestra sombra ocurrió cuando éramos muy jóvenes, antes de que la mente lógica y pensante estuviese lo suficientemente desarrollada como para filtrar los mensajes que recibimos de nuestros padres y cuidadores y mundo en general. Incluso si teníamos los mejores padres, inevitablemente nos avergonzamos por mostrar ciertas cualidades y recibimos el mensaje de que algo de nosotros no era bueno. De que había algo “malo” en nosotros. Estos mensajes se introducían en nuestro subconsciente como un virus de ordenador, alterando la percepción de nosotros mismos y dañando nuestro saludable sentido del ego. Cuando reprimimos cualquiera de estas cualidades vivimos en la negación de todo lo que somos.

Por supuesto, hay una base diferente dependiendo del entorno. Si creciste en una familia de obreros y anuncias que quieres tocar el piano o que quieres convertirte en artista, esta cualidad artística va a ser recibida de forma negativa y tendrás que reprimirla.Si creces en una familia de artistas e intelectuales y anuncias que quieres empezar a trabajar en la construcción o que quieres ser un atleta, esto será también percibido como algo negativo.

Tratamos con todo nuestro poder de fingir que no somos eso que odiamos. De hecho, demostrar que no lo somos es una tarea importante para el ego herido. Una tarea que el ego cree que es vital para su existencia. El ego debe esconder todo lo que creemos que es inaceptable sobre nosotros mismos. Para tal tarea, se construye una máscara a fin de demostrar a los demás que no tenemos tantos defectos, ni somos tan inferiores, sin valor y “malos”. A ninguno de nosotros le gusta admitir que tenemos esta serie de inseguridades. Por tanto, para ocultarlas creamos un personaje a una edad muy temprana y empezamos a envolvernos a nosotros mismos en el nuevo personaje que creemos que nos traerá amor, atención y la aceptación que tanto ansiamos.

Creamos personajes para poder tener nuestro sitio, nuestro lugar bajo el sol. Muchos de nosotros tenemos una vida pública y una vida secreta. Trabajamos duro para sentirnos bien con nosotros mismos, pero al mismo tiempo nos saboteamos.

Llevamos máscaras que creemos que nos llevarán a donde queremos ir. Y nuestras máscaras tienen muchas formas: el abusador, el matón, el chico encantador, la buena chica, el intelectual, el bromista, el que lo consigue todo, el seductor y la seductora, la dura de pelar, los supercool.

¿Cuál es la máscara que tú llevas? Nuestra máscara se convierte en nuestro presente. Necesitamos la máscara para no mostrar al mundo que estamos sufriendo y ocultar las partes de nosotros que fueron juzgadas como “malas” o erróneas por los demás y ahora por nosotros mismos. Están literalmente gritando para salir, para ser libres y ser aceptadas como partes valiosas de lo que somos. Cuando nos negamos a nosotros mismos una salida para expresar nuestro lado oscuro, la tensión se acumula y se convierte en una fuerza poderosa que es capaz de destruir nuestras vidas y las vidas de los otros.

Esto es lo que se conoce como el “efecto balón de playa”. Todo lo que rechazamos tenemos que mantenerlo por debajo de nuestra conciencia, tenemos que sumergirlo, por decirlo así. ¿Sabes cuánta energía te toma mantener los balones bajo el agua sujetos? Tu egoísmo sujeto, tu auto enfado, tu auto demasiado bueno, tu no lo suficientemente bueno sujetos. Es como tener 40 balones de playa que tienes que controlar. ¿Y qué pasa cuando estás sujetando los balones de playa bajo el agua? Cuando eres joven y tienes mucha energía, puedes controlar muchos balones de playa. Pero cuando estás en la mitad de la vida, cuando las defensas están bajas, cuando pones tu atención en algún Gran Premio que quieres ganar, de repente alguien hace algo y los balones saltan y te dan en la cara. Lo vemos en los medios de comunicación todo el tiempo. El político que dice algo censurable o políticamente incorrecto. La presentadora de televisión que agrede a algún colectivo minoritario. El ultraconservador que es pillado conduciendo borracho, con prostitutas, etc.

Cuando no te ocupas de la sombra, esa parte sale. Se acercará sigilosamente y te pillará desprevenido en el lugar de trabajo, te pillará desprevenido en tus relaciones. Cuanto más intentamos reprimir de forma determinada estas cualidades indeseables, más formas curiosas y a menudo maliciosas encontrarán para expresarse. Y será como encerrar en el sótano a alguien que quiere salir y hace cosas ahí abajo para llamar nuestra atención, hasta que las reconocemos y las dejamos salir. Porque esos aspectos de nosotros mismos que no nos gustan salen a través de un proceso de desintoxicación que tiene que ser liberado.


26.5.15

El 14 de junio, Toma el control: autohipnosis práctica para la vida cotidiana (Nivel I)


Continuamos en junio nuestra temporada de formación primavera-verano con el muy solicitado taller de autohipnosis. El objetivo es que los participantes conozcan las bases de la hipnosis ericksoniana y puedan desarrollarlas en aplicaciones prácticas para la vida de hoy: controlar el distrés, ayudar en dietas de adelgazamiento, apoyar las terapias para dejar de fumar, aprender idiomas, et. La hipnosis ericsoniana fue desarrollada por el doctor Milton Erickson, reconocido como el hipnotista terapéutico más exitoso de las últimas décadas. La técnicas de Erickson son intuitivas, prácticas y se pueden poner en práctica con un entrenamiento básico. En el taller TOMA EL CONTROL los participantes aprenderán la autohipnosis y la aplicarán para un asunto práctico bajo la dirección del tutor.

El 28 de junio de 2015 realizaremos el Nivel II: Principios generales de heterohipnosis, Modelo VAKOG y cambios de estado, en Milladoiro.

18.4.15

Toma el Control: Autohipnosis práctica para la vida cotidiana


Comenzamos nuestra temporada de formación primavera-verano con un muy solicitado taller de autohipnosis. El objetivo es que los participantes conozcan las bases de la hipnosis ericksoniana y puedan desarrollarlas en aplicaciones prácticas para la vida de hoy: controlar el distrés, ayudar en dietas de adelgazamiento, apoyar las terapias para dejar de fumar, aprender idiomas, et. La hipnosis ericsoniana fue desarrollada por el doctor Milton Erickson, reconocido como el hipnotista terapéutico más exitoso de las últimas décadas. La técnicas de Erickson son intuitivas, prácticas y se pueden poner en práctica con un entrenamiento básico. En el taller TOMA EL CONTROL los participantes aprenderán la autohipnosis y la aplicarán para un asunto práctico bajo la dirección del tutor.

De acuerdo al interés que manifiesten los participantes,organizaremos un curso más profundo de hipnosis ericksoniana en la zona de Compostela y bajo los auspicios de la Asociación Cultural Azahar.

22.2.15

La Teoría de Juegos no es un juego



A Yanis Varoufakis le precede su reputación profesional. El hombre al que el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, le encargó la renegociación del programa de rescate y ajuste de ese país es el tipo mejor preparado hoy en Europa para abordar tal tarea. Matemático y estadístico, doctor en Economía, Experto en Teoría de Juegos, teórico y práctico. Ya trabajó con Papandreu en el proceso previo al primer rescate. Al final, abandonó al náufrago del Pasok.

La Teoría de Juegos es engañosa. Los legos -y mucho tertuliano incluído- desconocen que es la principal herramienta teórica para el estudio de las negociaciones. Desarrolla modelos matemáticos sobre negociaciones complejas en las que el resultado obtenido por una de las partes dependa de las acciones y decisiones de las otras partes. En las negociaciones internacionales se usa hoy la Teoría de Juegos como el pan nuestro de cada día. Y va mucho más alllá de los enfoques económicos en una negociación. Varoufakis es experto comprobado en esas lides y por eso el Eurogrupo ha hecho piña y el ministro alemán Schäuble ha lanzado duras andanadas contra el "estilo" de Varoufakis y el "gobierno irresponsable" que han elegido los griegos. Pura política...

En cualquier renegociación se trata de obtener mejores condiciones que en la situación anterior. O, en todo caso no quedar peor que antes. En el caso griego, los aspectos políticos son cruciales. Un nuevo gobierno que no firmó los acuerdos de los rescates y que no gestionó la crisis fiscal y económica griega, puso sobre la mesa su intención de desarrollar su propio programa de gobierno por encima de las camisas de fuerza a las que obliga el programa de ajustes y de pago de la Troika.

Para respaldar ese objetivo, el gobierno de Tsipras suma una simpatía internacional innegable y un gran apoyo en su propio país. El negociador Varoufakis y su gobierno parten desde el principio de que la negociación es política y de que los aspectos económicos y contractuales dependen del terreno que se gane en el plano político. El elemento simbólico tiene mucho más peso en este momento y es en ese espacio donde Varoufakis y Tsipras aplican la Teoría de Juegos. Esa es la razón por la que Tsipras vendió como una victoria los débiles acuerdos del viernes 20 de febrero. Ya que en términos prácticos quedó como estaba. Se aplica aquí otro principio que parte de que "la percepción de la realidad forma parte de la realidad"...

Y eso explica por qué Varoufakis trabaja también los aspectos neurolingüísticos del problema. La conocida parodia de Groucho Marx en "Una noche en la ópera" sobre el intento de estafa con lo de "la parte contratante de la primera parte" caricaturiza estos procesos. Lo de la "ambigüedad constructiva" es todo un logro metafórico de Alan Greenspan que Varoufakis usa como una desacralización del lenguaje contractual al que siempre vuelve el duro negociador alemán, el señor Schäuble. Al bajar del pedestal la mera negociación de "paga lo que me debes" y "no seas maula" y llevarla a "hablamos de la dignidad de un país", "el programa de austeridad mata gente", "queremos cumplir, pero a nuestro ritmo", etc, Varoufakis ha colocado el juego en terreno más favorable para Grecia. Un juego de "suma cero" no es viable en este momento, ni para Grecia ni para la Zona Euro.

Dentro de muy estrechos márgenes, Varoufakis sabe que en este momento la posición griega es débil para renegociar globalmente el programa de rescate. Ha ganado tiempo y, sobre todo, ha ganado el derecho del nuevo gobierno griego a renegociar los términos de ese programa. Esto apenas ha comenzado.

Parece poco, pero si se analiza desde el estado incial del que partía, el nuevo gobierno de Grecia ha abierto juego político a una negociación que la Troika quería mantener en el espacio técnico. Y todo eso en un momento en que la economía europea y mundial parece encaminada a recuperar la senda del crecimiento.

La Teoría de Juegos no es un juego...

13.8.14

De personas y personajes


No ha sido casualidad que murieran el mismo día el padre Pajares y Robin Williams...Por lo menos para mi. En este mundo en el que lo aparente impresiona más que lo real, tiene para mi una excepcional importancia la sincronía de los dos hechos.

Pajares era un héroe desconocido. Uno de esos tipos raros que se hace misionero y que se va al culo del mundo a ayudar en lo que pueda a los más necesitados, inspirado en su fe cristiana, sin protagonismo y pasando largamente de la onda anticlerical que se respira en España. Williams era un tipo rico con una excepcional habilidad para el histrionismo, que dejó en las pantallas ejemplos inspiradores para la mediocracia occidental. Williams hacía coaching inspirador, pero no se lo creía, como demuestran las circunstancias de su muerte.

No se lo creía porque al final se colgó y acabó con su sufrimiento. Le faltaba un leit motiv vital. Pajares sí se lo creía y sólo fue un fallo de diagnóstico el que lo llevó a contagiarse de ébola. El cura se cuidaba. Era enfermero de larga experiencia y se hacía las analíticas regularmente.

Willians hace de profesor Keating e inspira a sus alumnos con el Carpe Diem latino. Resulta una ironía que el alumno que se lo cree literalmente se suicida en el nudo final de “La sociedad de los poetas muertos”.

Willians se disfrazaba de institutriz para mantenerse cerca de sus hijos en “La señora Doubtfire”. Wiliams, como siquiatra, empuja al ·”Increíble Will Hunting” a salir de la mediocridad. Haciendo de “Patch Adams” le enseña a la casta médica a relacionarse humanamente con sus pacientes. Después vinieron obras menores y alimenticias. Pero siempre un gran actor. Pero no era él. Esos personajes que interpretaba no eran él. Willians era un hombre débil, hipersensible y con un gran vacío en su vida.

Utilicé diálogos de Williams en mis cursos de oratoria, negociación y PNL, tomados de esas grandes películas.. Ya no los utilizaré más. Eran personajes, máscaras, poses, discursos vanos... El hombre real era un ser humano de su tiempo: perdido, confundido, inestable, necesitado de amor. El error ha sido mio. Creer en el personaje y no conocer a la persona. Es el drama de nuestro tiempo. Sin embargo, me hubiera gustado conocer a Robin Willians, el ser humano. También tiene mucho que enseñarnos. No pudo sobrevivir al drama de la sociedad contemporánea. Él, que aparentemente, lo tenía todo.



Del padre Pajares sabíamos poco. Ahora ya sabemos todo lo que teníamos que saber. Ahora entiendo mejor a Robin Williams y lo honro igual. Y ahora me quito el sombrero ante el padre Pajares. En este caso, la persona y el personaje eran el mismo. Lo que decía el maestro Jung...Un raro caso de superación de la dualidad...Se hizo uno...Era él mismo.