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4.3.23

Oratoria pobre para auditorios poco exigentes

La baja calidad, el slogan de pancarta, el abuso de las falacias lógicas y toda clase de trucos retóricos para escurrir el bulto son las características más relevantes del discurso político de Pedro Sánchez, Irene Montero y Alberto Núñez Feijóo.

Hemos analizado cuatro años de discursos de estos tres personajes. Se han extraído de los discursos las estratagemas de Schopenhauer y las hemos compilado en tablas comparativas.

Como puede verse, el resultado muestra el abuso de las falacias lógicas, el ataque personal, el uso de latiguillos y el discurso circular. Poca profundidad y un discurso muy básico, muy dirigido a auditorios poco críticos y muy partidarios.

 El discurso político en España se basa en gran medida en la manipulación y el engaño. El uso de argumentos falsos, tergiversar la información o insultar a los oponentes para ganar discusiones o imponer relatos interesados, son la moneda corriente en los debates parlamentarios, las comparecencias de prensa y la comunicación política en general.

 Pasen, vean las tablas y compruébenlo por ustedes mismos:







3.3.23

Feijóo: LA ORATORIA DESABORIDA

Núñez Feijóo usa algunas estratagemas de Schopenhauer, como la falacia ad hominem y la falacia del hombre de paja, aunque también utiliza otras técnicas persuasivas como la repetición, la enumeración y la argumentación por analogía.


En cuanto a su estilo de oratoria, Núñez Feijóo tiende a ser más formal y cuidadoso en su lenguaje, evitando excesos emocionales o polémicos. Su tono es sereno y su discurso está bien estructurado, aunque en ocasiones cae en la monotonía y falta de entusiasmo. La oferta discursiva es pobre y se diferencia poco de sus rivales en cuanto al contenido del discurso.


Su discurso tiende a ser repetitivo y poco novedoso, lo que puede llevar a la pérdida de interés por parte de su audiencia. Además, en ocasiones abusa del lenguaje técnico y político, lo que puede dificultar la comprensión por parte de aquellos que no se expresan con estos términos. 

Necesita mejorar...

Como modelo para el análisis del discurso político, presento a continuación algunos ejemplos del uso de las estratagemas de Schopenhauer, especialmente las falacias, por parte de Alberto Núñez Feijóo en sus discursos en Parlamento de Galicia

Falacia del hombre de paja: Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia en numerosas ocasiones en sus discursos, especialmente cuando se enfrenta a críticas o preguntas incómodas. Consiste en construir un argumento exagerado o distorsionado que es fácil de refutar, pero que no refleja realmente la posición del oponente. Por ejemplo, en una ocasión en la que se le preguntó sobre los recortes en sanidad, Núñez Feijóo respondió: "¿Qué quieren, que cerremos todos los hospitales y que no haya atención médica para nadie?". Este argumento exagerado es fácilmente refutable, pero no refleja realmente la posición del oponente.

 Falacia de la generalización apresurada: En otras ocasiones, Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia para sacar conclusiones apresuradas a partir de una sola muestra o de datos incompletos. Por ejemplo, en un debate sobre la educación, Núñez Feijóo argumentó que los alumnos gallegos están mejor preparados que los de otras comunidades autónomas porque Galicia tiene una tasa de abandono escolar menor que la media nacional. Sin embargo, esta conclusión es apresurada, ya que existen otros factores que pueden influir en la calidad de la educación, y no se tienen en cuenta en este argumento.

 Falacia del falso dilema: Esta falacia consiste en presentar dos opciones como si fueran las únicas posibles, ignorando otras opciones intermedias o alternativas. Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia en ocasiones en las que ha defendido medidas impopulares, presentándolas como si fueran las únicas opciones para resolver un problema. Por ejemplo, en un debate sobre la reforma laboral, Núñez Feijóo afirmó que la alternativa única a la reforma era la destrucción de empleo y el aumento del paro, ignorando otras opciones que podrían haber considerado.

 Falacia de la petición de principio: Esta falacia consiste en asumir como verdadero lo que se intenta demostrar en el argumento. Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia en ocasiones en las que ha presentado como verdades indiscutibles afirmaciones que son objeto de debate. Por ejemplo, en un debate sobre la financiación autonómica, Núñez Feijóo afirmó que Galicia recibe menos recursos que otras comunidades autónomas con una población similar, sin presentar pruebas que lo demuestren.

 Argumentum ad baculum: Esta falacia implica apelar al miedo o la amenaza para persuadir al público. En una sesión del Congreso de los Diputados en 2018, Núñez Feijóo logró esta estratagema al criticar una propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica. Dijo que, si se aprobara, Galicia tiene que "volver a la emigración, al subdesarrollo, a la falta de oportunidades", intentando crear una atmósfera de miedo y preocupación en el público.

 Falacia del hombre de paja: Esta falacia implica distorsionar la posición del oponente para debilitar su argumento. En una sesión del Congreso en 2019, Núñez Feijóo logró esta estratagema para criticar a los partidos de la oposición. Dijo que algunos diputados habían propuesto medidas que llevarían a "la vuelta a la situación de hace 20 años", creando una caricatura de sus argumentos y exagerando sus posiciones para hacerlas parecer absurdas.

 Falacia ad hominem: Esta falacia implica atacar al oponente en lugar de refutar sus argumentos. En un debate sobre los presupuestos generales del estado en 2018, Núñez Feijóo extrajo esta estratagema al criticar a Pedro Sánchez, afirmando que "no está en condiciones de liderar este país" debido a su historial político. En lugar de refutar los argumentos de Sánchez sobre el presupuesto, atacó su capacidad como líder.

Falacia de la petición de principio: Esta falacia implica asumir la verdad de una propuesta existente sin proporcionar evidencia para respaldarla. En  2019, Núñez Feijóo sacó esta estratagema al hablar sobre la situación económica de Galicia. Dijo que "todos saben que Galicia va bien", asumiendo la frase sin proporcionar evidencia para respaldarla.

Una de las falacias más comunes utilizadas por los políticos españoles es la falacia ad hominem, que consiste en atacar al oponente en lugar de refutar sus argumentos. En sus discursos , Feijóo sacó esta falacia al criticar a un partido político. Dijo: "No podemos permitir que un partido que se dedique a la política del insulto, del odio y de la confrontación, llegue al poder en España".

Otra estratagema común es la falacia de la falsa dicotomía, que implica presentar una elección falsa entre dos opciones cuando existen otras opciones. En otro discurso, Feijóo sacó esta estratagema al presentar la falsa elección entre "la unidad o el caos" en el país. Este tipo de falacia es común en porque puede manipular la percepción del público político sobre un tema.

Una tercera falacia común es la falacia de la generalización apresurada, que implica hacer una afirmación general sobre un grupo basada en pocos o ningún hecho. En otro discurso, Feijóo sacó esta falacia al decir que un partido político era "antigallego" sin proporcionar ninguna evidencia concreta de ello.

La estrategia de la intimidación también es común en la política. Feijóo sacó esta estrategia en un discurso cuando afirmó que un partido político estaba "fuera de la Constitución" por sus posturas políticas. Esta sustentada puede ser intimidante para la oposición y puede influir en la percepción del público sobre el tema.

Por último, la estrategia de la confirmación de prejuicios, que implica confirmar los prejuicios de un público en lugar de presentar hechos objetivos, también es común en la política. En uno de sus discursos, Feijóo logró esta estrategia al afirmar que un partido político estaba "en contra de Galicia", lo que puede resonar con el público gallego que tiene un fuerte sentido de identidad regional.

En resumen, Alberto Núñez Feijóo ha utilizado varias estratagemas de Schopenhauer en sus discursos políticos en el Congreso, incluyendo la falacia ad hominem, la falacia de la falsa dicotomía, la falacia de la generalización apresurada, la estrategia de la intimidación y la estrategia de la confirmación de prejuicios. Como científicos especialistas en retórica, oratoria y dialéctica, es importante analizar y reconocer estas estrategias para comprender mejor cómo los políticos pueden manipular la percepción pública y persuadir a su audiencia.窗体底端

Mencionamos más ejemplos del uso de las estratagemas de Schopenhauer, especialmente las falacias, por parte de Alberto Núñez Feijóo en sus discursos.

Argumentum ad populum: Feijóo ha utilizado en varias ocasiones la falacia de apelar a la opinión popular para justificar su postura en temas como la política sanitaria o educativa. Por ejemplo, en un discurso sobre la política sanitaria en Galicia, Feijóo argumentó que "los ciudadanos están de acuerdo con nuestras medidas" para justificar la eficacia de su gestión, sin proporcionar datos o pruebas.

 Petitio principii: Feijóo ha utilizado la falacia de circularidad en su razonamiento, afirmando algo que ya está implícito en su premisa inicial. En un discurso sobre la política económica, Feijóo afirmó que "necesitamos el crecimiento económico porque es lo que mejorará nuestra economía", lo cual es una circular mantenida y no proporciona pruebas o argumentos sólidos.

 Argumentum ad verecundiam: En ocasiones, Feijóo ha utilizado la falacia de apelar a la autoridad para respaldar su postura. En un discurso sobre la política ambiental, Feijóo citó a un experto en medio ambiente para respaldar su postura, sin proporcionar argumentos sólidos o datos que respalden su sustentación.

 Argumentum ad baculum: Es una estratagema que consiste en recurrir a la fuerza o la amenaza de la fuerza para persuadir a alguien. En una entrevista en la cadena SER en 2020, Feijóo dijo: "Si no estás conmigo, estás contra mí, y si estás contra mí, te vas a enterar". Esta frase podría interpretarse como una forma de coacción, en la que se pretende intimidar al interlocutor para que se alinee con su posición.

 Argumentum ad ignorantiam: Es una falacia que consiste en sostener que algo es verdadero porque no se puede demostrar lo contrario. En un debate en el Parlamento gallego en 2019, Feijóo argumentó en contra de una propuesta de la oposición diciendo que "no hay estudios científicos que avalen lo que proponen". Esta podría interpretarse como una forma de rechazar una idea sin tener pruebas concretas que la refuten.

2.3.23

Irene Montero: EL MACHISMO COMO MULETILLA

 

Seis meses de discursos analizados.

La oratoria de Irene Montero es un ejemplo típico de la baja calidad, la escasez de recursos dialécticos y la vacuidad del discurso político. La señora Montero se limita a usar el latiguillo fácil de calificar como “machista”, “antifeminista”, a cualquiera que se oponga a sus designios o propuestas de ley, y a exagerar y distorsionar la realidad de manera rocambolesca.

La muletilla aparece en los ejemplos de falacias de falsa dicotomía y ataque personal que utiliza para descalificar a la oposición, especialmente en temas relacionados con el feminismo y los derechos de las mujeres.

En sus discursos, Irene Montero ha utilizado varias estratagemas de Schopenhauer, en particular, la falacia de la pendiente resbaladiza y la falacia ad hominem. En la falacia de la pendiente resbaladiza, el orador argumenta que, si se permite que suceda una cosa, entonces inevitablemente conducirá a una serie de consecuencias no deseadas y negativas. En sus discursos, Irene Montero ha argumentado que si se permite que ciertas políticas se implementen, se producirán consecuencias terribles y peligrosas.

Por ejemplo, durante un debate sobre la aprobación de una ley de protección de menores, Irene Montero argumentó que "si se permite que esta ley se apruebe, entonces se permitirá que la violencia de género continúe". Esta es una clara falacia de la pendiente resbaladiza, ya que no hay una conexión lógica entre la aprobación de una ley de protección de menores y la siguiente de la violencia de género.

Además, Irene Montero ha utilizado la falacia ad hominem en sus discursos, que implica atacar al oponente en lugar de refutar sus argumentos. En una sesión parlamentaria, Irene Montero acusó al líder del principal partido de la oposición de ser "sexista y misógino", en lugar de abordar los argumentos políticos que había presentado.

Otro ejemplo de falacia ad hominem se puede encontrar en un discurso en el que Irene Montero afirmó que el líder del principal partido de la oposición era "un hombre rico que no comprende los problemas de la gente común". Esta frase no tiene nada que ver con los argumentos que se estaban discutiendo en el Congreso, y es una clara estratagema de Schopenhauer diseñada para desacreditar al oponente sin abordar sus argumentos.

 Irene Montero, la actual ministra de Igualdad de España, ha utilizado varias estratagemas de Schopenhauer en sus discursos en el Congreso de los Diputados.

La falacia de argumento ad hominem: En varias ocasiones, Irene Montero ha atacado a los opositores políticos personalmente en lugar de refutar sus argumentos. Por ejemplo, en una sesión en el Congreso en 2020, criticó a la oposición por ser "machista" y "antifeminista" en lugar de refutar en los argumentos que se presentaron.

 La falacia de la pendiente resbaladiza: En algunos discursos, Montero ha utilizado el miedo y la exageración para justificar sus propias políticas y desacreditar las de sus opositores. Por ejemplo, en un debate sobre la Ley de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia, argumentó que no aprobarla llevaría a un aumento de la violencia y el maltrato infantil.

 La falacia de la generalización apresurada: En ocasiones, Irene Montero ha utilizado la generalización exagerada para desacreditar a sus oponentes y presentar sus propias opiniones como la única opción viable. Por ejemplo, en un discurso sobre la educación en 2021, afirmó que "la derecha quiere volver a la educación franquista" sin presentar pruebas concretas.

 Falacia de la pendiente resbaladiza: Esta falacia se refiere a que una acción inevitablemente llevará a una serie de consecuencias negativas, sin ofrecer una prueba concreta. En un discurso en el Congreso, Irene Montero afirmó que el partido de la oposición estaba tratando de "derogar los derechos y libertades de las mujeres", sin proporcionar una justificación clara o evidencia para apoyar su sustentada.

 Falacia ad hominem: Esta falacia se refiere a atacar al oponente en lugar de su argumento. En un discurso en el Congreso, Irene Montero acusó al líder de la oposición de ser un "machista y misógino" en lugar de abordar directamente el tema en discusión.

 Falacia de falsa dicotomía: Esta falacia se refiere a la presentación de sólo dos opciones posibles, cuando en realidad hay más. En un discurso en el Congreso, Irene Montero afirmó que "no hay opción intermedia" en la lucha contra la violencia de género, lo que sugiere que sólo hay dos opciones: estar a favor o en contra de la lucha.

 Falacia de la generalización acelerada: Esta falacia se refiere a sacar una conclusión general de una muestra limitada de datos. En un discurso en el Congreso, Irene Montero sacó datos sobre la brecha salarial de género en España para afirmar que la discriminación de género es un problema generalizado en todo el país, sin tener en cuenta otros factores que pueden afectar a la brecha salarial, como la educación y la experiencia laboral.

 La falacia ad hominem es una de las estratagemas de Schopenhauer de las que abusa Irene Montero para desacreditar a sus opositores políticos. Aquí les presento algunos ejemplos:



Durante un debate sobre la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy en 2018, Irene Montero acusó al líder del Partido Popular de "no tener la valentía" de enfrentarse a ella en el debate.

 En otro discurso en el Congreso en 2020, Irene Montero atacó a los partidos de la oposición por ser "machistas" y "fascistas". Esta falacia ad hominem intenta desacreditar a los oponentes en lugar de argumentar contra sus ideas.

 Durante un debate sobre la ley de libertad sexual en 2021, Irene Montero acusó a los partidos de la oposición de estar en contra de las mujeres y los derechos humanos. Esta falacia ad hominem intenta desacreditar a los oponentes en lugar de argumentar contra sus ideas.

Podemos mencionar su intervención en el debate sobre la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy en 2018, donde acusó a la oposición de tener una actitud machista y de no apoyar a las mujeres.

Otro ejemplo se puede encontrar en su discurso durante el debate sobre la Ley de Protección Integral de la Libertad Sexual en 2021, donde acusó a la oposición de ser cómplice de la violencia machista al no apoyar la ley.

En otro debate en el Congreso, Irene Montero acusó a la oposición de no preocuparse por los derechos de las mujeres y los colectivos LGTBI.

En otro discurso en el Congreso, Irene Montero acusó al Partido Popular de no estar a favor de la igualdad de género y de ser un partido machista.

Por último, podemos destacar su intervención en el debate sobre la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación en 2019, donde acusó a la oposición de no apoyar la igualdad y la justicia social.

En resumen, estos son algunos ejemplos del uso de la falacia ad hominem por parte de Irene Montero en sus discursos en el Congreso de los Diputados. El uso de estas estratagemas no contribuye a un debate constructivo y respetuoso, y afecta negativamente la calidad de la discusión política.

 En un discurso en el que se debatía sobre la reforma laboral, Montero atacó directamente a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en lugar de entrar en el contenido del debate. Montero dijo: "Es triste ver cómo la ministra de Trabajo se dedica a aplaudir medidas que precarizan aún más el empleo en nuestro país".

 Falacia de la falsa dicotomía: En otro discurso en el que se debatía sobre el aborto, Montero sacó una falacia de la falsa dicotomía al presentar la cuestión como una elección entre el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo o la imposición de la religión en la sociedad. Montero dijo: "O defendemos el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo o permitimos que la religión imponga sus dogmas en nuestra sociedad".

28.2.23

Schopenhauer pilló los trucos de los trileros políticos, pero la sociedad sigue picando el anzuelo

 

El discurso político en España y en muchos países del mundo se basa en gran medida en la manipulación y el engaño.  El uso de argumentos falsos, tergiversar la información o insultar a los oponentes para ganar discusiones o imponer relatos interesados, son la moneda corriente en los debates parlamentarios, las comparecencias de prensa y la comunicación política en general. En una sociedad donde la honestidad y la transparencia deberían ser cada vez más valoradas, estas técnicas son inaceptables.


Y en época electoral, estás técnicas sólo llevan a la polarización política y al estancamiento de cosmovisiones ya totalmente superadas por la realidad.


Fue Arthur Schopenhauer quien compiló en el siglo XIX las 38 estratagemas para ganar debates a cualquier precio. Arthur Schopenhauer fue un filósofo alemán del siglo XIX conocido por su filosofía pesimista y su influencia en pensadores posteriores como Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud. En su obra "Eristische Dialektik", Schopenhauer expone sus estratagemas para tener siempre la razón.


Según Schopenhauer, la dialéctica erística es el arte de disputar y discutir de manera que se gana la discusión, no a través de la razón y la verdad, sino por medio de la habilidad para confundir al adversario, sofismas, falacias y argumentos aparentemente lógicos pero que no lo son. Es decir, la dialéctica erística busca vencer al oponente a toda costa, incluso si eso implica utilizar argumentos falsos o engañosos.


Para Schopenhauer, las estratagemas erísticas se pueden dividir en cuatro categorías principales:


Las falacias: Son argumentos que parecen sólidos y convincentes, pero que en realidad son falsos o engañosos. Por ejemplo, la falacia ad hominem, que consiste en atacar a la persona en vez de sus argumentos.


La distorsión de la verdad: Aquí se incluyen las estratagemas que utilizan la verdad de forma engañosa o parcial, como la generalización indebida, en la que se saca una conclusión general a partir de un caso particular.


La creación de apariencias: Estas estratagemas se centran en la forma en que se presentan los argumentos y no en su contenido, por ejemplo, el uso de un tono convincente o la manipulación de las emociones.


La confusión: Estas estratagemas buscan confundir al oponente y hacer que perder el hilo del argumento. Por ejemplo, la falacia del hombre de paja, que consiste en atacar una versión distorsionada del argumento del oponente en vez de su verdadero argumento.


En su obra "El arte de tener siempre la razón", Schopenhauer describe 38 estratagemas o trucos retóricos que pueden usarse para ganar argumentos, incluso si uno no tiene razón. Según Schopenhauer, el objetivo de estos trucos es "hacer que el adversario parezca equivocado, incluso si tiene razón". El filósofo creía que muchas personas están más preocupadas por ganar discusiones que por llegar a la verdad, y que estas estratagemas son útiles para lograr ese objetivo.


Schopenhauer descubrió estas estratagemas a través de su estudio de la retórica clásica y la filosofía antigua. También analizó sus propias experiencias en discusiones y debates para identificar patrones en las tácticas utilizadas por aquellos que intentaban ganar argumentos.


Schopenhauer creía que al conocer estas estratagemas, uno podía evitar caer en ellas y también reconocerlas en otros. Al comprender cómo se utilizan estos trucos, uno puede ser más crítico y riguroso en su pensamiento y razonamiento, y llegar a conclusiones más cercanas a la verdad.


En conclusión, Schopenhauer considera que la dialéctica erística es una práctica peligrosa y deshonesta, y que su objetivo no es buscar la verdad sino vencer al oponente. Por lo tanto, según él, es importante conocer estas estratagemas para poder reconocerlas y evitar caer en ellas.


El que mejor usa los trucos de Schopenhauer para engañar a la sociedad es el presidente de gobierno Pedro Sánchez. Pero Feijóo y hasta Abascal usan y abusan de estos recursos de trileros que son el reflejo del bajo nivel cultural de lo cargos público y de la sociedad que cae una y otra vez en sus trampas.