3.3.23

Feijóo: LA ORATORIA DESABORIDA

Núñez Feijóo usa algunas estratagemas de Schopenhauer, como la falacia ad hominem y la falacia del hombre de paja, aunque también utiliza otras técnicas persuasivas como la repetición, la enumeración y la argumentación por analogía.


En cuanto a su estilo de oratoria, Núñez Feijóo tiende a ser más formal y cuidadoso en su lenguaje, evitando excesos emocionales o polémicos. Su tono es sereno y su discurso está bien estructurado, aunque en ocasiones cae en la monotonía y falta de entusiasmo. La oferta discursiva es pobre y se diferencia poco de sus rivales en cuanto al contenido del discurso.


Su discurso tiende a ser repetitivo y poco novedoso, lo que puede llevar a la pérdida de interés por parte de su audiencia. Además, en ocasiones abusa del lenguaje técnico y político, lo que puede dificultar la comprensión por parte de aquellos que no se expresan con estos términos. 

Necesita mejorar...

Como modelo para el análisis del discurso político, presento a continuación algunos ejemplos del uso de las estratagemas de Schopenhauer, especialmente las falacias, por parte de Alberto Núñez Feijóo en sus discursos en Parlamento de Galicia

Falacia del hombre de paja: Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia en numerosas ocasiones en sus discursos, especialmente cuando se enfrenta a críticas o preguntas incómodas. Consiste en construir un argumento exagerado o distorsionado que es fácil de refutar, pero que no refleja realmente la posición del oponente. Por ejemplo, en una ocasión en la que se le preguntó sobre los recortes en sanidad, Núñez Feijóo respondió: "¿Qué quieren, que cerremos todos los hospitales y que no haya atención médica para nadie?". Este argumento exagerado es fácilmente refutable, pero no refleja realmente la posición del oponente.

 Falacia de la generalización apresurada: En otras ocasiones, Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia para sacar conclusiones apresuradas a partir de una sola muestra o de datos incompletos. Por ejemplo, en un debate sobre la educación, Núñez Feijóo argumentó que los alumnos gallegos están mejor preparados que los de otras comunidades autónomas porque Galicia tiene una tasa de abandono escolar menor que la media nacional. Sin embargo, esta conclusión es apresurada, ya que existen otros factores que pueden influir en la calidad de la educación, y no se tienen en cuenta en este argumento.

 Falacia del falso dilema: Esta falacia consiste en presentar dos opciones como si fueran las únicas posibles, ignorando otras opciones intermedias o alternativas. Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia en ocasiones en las que ha defendido medidas impopulares, presentándolas como si fueran las únicas opciones para resolver un problema. Por ejemplo, en un debate sobre la reforma laboral, Núñez Feijóo afirmó que la alternativa única a la reforma era la destrucción de empleo y el aumento del paro, ignorando otras opciones que podrían haber considerado.

 Falacia de la petición de principio: Esta falacia consiste en asumir como verdadero lo que se intenta demostrar en el argumento. Núñez Feijóo ha utilizado esta falacia en ocasiones en las que ha presentado como verdades indiscutibles afirmaciones que son objeto de debate. Por ejemplo, en un debate sobre la financiación autonómica, Núñez Feijóo afirmó que Galicia recibe menos recursos que otras comunidades autónomas con una población similar, sin presentar pruebas que lo demuestren.

 Argumentum ad baculum: Esta falacia implica apelar al miedo o la amenaza para persuadir al público. En una sesión del Congreso de los Diputados en 2018, Núñez Feijóo logró esta estratagema al criticar una propuesta de reforma del sistema de financiación autonómica. Dijo que, si se aprobara, Galicia tiene que "volver a la emigración, al subdesarrollo, a la falta de oportunidades", intentando crear una atmósfera de miedo y preocupación en el público.

 Falacia del hombre de paja: Esta falacia implica distorsionar la posición del oponente para debilitar su argumento. En una sesión del Congreso en 2019, Núñez Feijóo logró esta estratagema para criticar a los partidos de la oposición. Dijo que algunos diputados habían propuesto medidas que llevarían a "la vuelta a la situación de hace 20 años", creando una caricatura de sus argumentos y exagerando sus posiciones para hacerlas parecer absurdas.

 Falacia ad hominem: Esta falacia implica atacar al oponente en lugar de refutar sus argumentos. En un debate sobre los presupuestos generales del estado en 2018, Núñez Feijóo extrajo esta estratagema al criticar a Pedro Sánchez, afirmando que "no está en condiciones de liderar este país" debido a su historial político. En lugar de refutar los argumentos de Sánchez sobre el presupuesto, atacó su capacidad como líder.

Falacia de la petición de principio: Esta falacia implica asumir la verdad de una propuesta existente sin proporcionar evidencia para respaldarla. En  2019, Núñez Feijóo sacó esta estratagema al hablar sobre la situación económica de Galicia. Dijo que "todos saben que Galicia va bien", asumiendo la frase sin proporcionar evidencia para respaldarla.

Una de las falacias más comunes utilizadas por los políticos españoles es la falacia ad hominem, que consiste en atacar al oponente en lugar de refutar sus argumentos. En sus discursos , Feijóo sacó esta falacia al criticar a un partido político. Dijo: "No podemos permitir que un partido que se dedique a la política del insulto, del odio y de la confrontación, llegue al poder en España".

Otra estratagema común es la falacia de la falsa dicotomía, que implica presentar una elección falsa entre dos opciones cuando existen otras opciones. En otro discurso, Feijóo sacó esta estratagema al presentar la falsa elección entre "la unidad o el caos" en el país. Este tipo de falacia es común en porque puede manipular la percepción del público político sobre un tema.

Una tercera falacia común es la falacia de la generalización apresurada, que implica hacer una afirmación general sobre un grupo basada en pocos o ningún hecho. En otro discurso, Feijóo sacó esta falacia al decir que un partido político era "antigallego" sin proporcionar ninguna evidencia concreta de ello.

La estrategia de la intimidación también es común en la política. Feijóo sacó esta estrategia en un discurso cuando afirmó que un partido político estaba "fuera de la Constitución" por sus posturas políticas. Esta sustentada puede ser intimidante para la oposición y puede influir en la percepción del público sobre el tema.

Por último, la estrategia de la confirmación de prejuicios, que implica confirmar los prejuicios de un público en lugar de presentar hechos objetivos, también es común en la política. En uno de sus discursos, Feijóo logró esta estrategia al afirmar que un partido político estaba "en contra de Galicia", lo que puede resonar con el público gallego que tiene un fuerte sentido de identidad regional.

En resumen, Alberto Núñez Feijóo ha utilizado varias estratagemas de Schopenhauer en sus discursos políticos en el Congreso, incluyendo la falacia ad hominem, la falacia de la falsa dicotomía, la falacia de la generalización apresurada, la estrategia de la intimidación y la estrategia de la confirmación de prejuicios. Como científicos especialistas en retórica, oratoria y dialéctica, es importante analizar y reconocer estas estrategias para comprender mejor cómo los políticos pueden manipular la percepción pública y persuadir a su audiencia.窗体底端

Mencionamos más ejemplos del uso de las estratagemas de Schopenhauer, especialmente las falacias, por parte de Alberto Núñez Feijóo en sus discursos.

Argumentum ad populum: Feijóo ha utilizado en varias ocasiones la falacia de apelar a la opinión popular para justificar su postura en temas como la política sanitaria o educativa. Por ejemplo, en un discurso sobre la política sanitaria en Galicia, Feijóo argumentó que "los ciudadanos están de acuerdo con nuestras medidas" para justificar la eficacia de su gestión, sin proporcionar datos o pruebas.

 Petitio principii: Feijóo ha utilizado la falacia de circularidad en su razonamiento, afirmando algo que ya está implícito en su premisa inicial. En un discurso sobre la política económica, Feijóo afirmó que "necesitamos el crecimiento económico porque es lo que mejorará nuestra economía", lo cual es una circular mantenida y no proporciona pruebas o argumentos sólidos.

 Argumentum ad verecundiam: En ocasiones, Feijóo ha utilizado la falacia de apelar a la autoridad para respaldar su postura. En un discurso sobre la política ambiental, Feijóo citó a un experto en medio ambiente para respaldar su postura, sin proporcionar argumentos sólidos o datos que respalden su sustentación.

 Argumentum ad baculum: Es una estratagema que consiste en recurrir a la fuerza o la amenaza de la fuerza para persuadir a alguien. En una entrevista en la cadena SER en 2020, Feijóo dijo: "Si no estás conmigo, estás contra mí, y si estás contra mí, te vas a enterar". Esta frase podría interpretarse como una forma de coacción, en la que se pretende intimidar al interlocutor para que se alinee con su posición.

 Argumentum ad ignorantiam: Es una falacia que consiste en sostener que algo es verdadero porque no se puede demostrar lo contrario. En un debate en el Parlamento gallego en 2019, Feijóo argumentó en contra de una propuesta de la oposición diciendo que "no hay estudios científicos que avalen lo que proponen". Esta podría interpretarse como una forma de rechazar una idea sin tener pruebas concretas que la refuten.

2.3.23

Irene Montero: EL MACHISMO COMO MULETILLA

 

Seis meses de discursos analizados.

La oratoria de Irene Montero es un ejemplo típico de la baja calidad, la escasez de recursos dialécticos y la vacuidad del discurso político. La señora Montero se limita a usar el latiguillo fácil de calificar como “machista”, “antifeminista”, a cualquiera que se oponga a sus designios o propuestas de ley, y a exagerar y distorsionar la realidad de manera rocambolesca.

La muletilla aparece en los ejemplos de falacias de falsa dicotomía y ataque personal que utiliza para descalificar a la oposición, especialmente en temas relacionados con el feminismo y los derechos de las mujeres.

En sus discursos, Irene Montero ha utilizado varias estratagemas de Schopenhauer, en particular, la falacia de la pendiente resbaladiza y la falacia ad hominem. En la falacia de la pendiente resbaladiza, el orador argumenta que, si se permite que suceda una cosa, entonces inevitablemente conducirá a una serie de consecuencias no deseadas y negativas. En sus discursos, Irene Montero ha argumentado que si se permite que ciertas políticas se implementen, se producirán consecuencias terribles y peligrosas.

Por ejemplo, durante un debate sobre la aprobación de una ley de protección de menores, Irene Montero argumentó que "si se permite que esta ley se apruebe, entonces se permitirá que la violencia de género continúe". Esta es una clara falacia de la pendiente resbaladiza, ya que no hay una conexión lógica entre la aprobación de una ley de protección de menores y la siguiente de la violencia de género.

Además, Irene Montero ha utilizado la falacia ad hominem en sus discursos, que implica atacar al oponente en lugar de refutar sus argumentos. En una sesión parlamentaria, Irene Montero acusó al líder del principal partido de la oposición de ser "sexista y misógino", en lugar de abordar los argumentos políticos que había presentado.

Otro ejemplo de falacia ad hominem se puede encontrar en un discurso en el que Irene Montero afirmó que el líder del principal partido de la oposición era "un hombre rico que no comprende los problemas de la gente común". Esta frase no tiene nada que ver con los argumentos que se estaban discutiendo en el Congreso, y es una clara estratagema de Schopenhauer diseñada para desacreditar al oponente sin abordar sus argumentos.

 Irene Montero, la actual ministra de Igualdad de España, ha utilizado varias estratagemas de Schopenhauer en sus discursos en el Congreso de los Diputados.

La falacia de argumento ad hominem: En varias ocasiones, Irene Montero ha atacado a los opositores políticos personalmente en lugar de refutar sus argumentos. Por ejemplo, en una sesión en el Congreso en 2020, criticó a la oposición por ser "machista" y "antifeminista" en lugar de refutar en los argumentos que se presentaron.

 La falacia de la pendiente resbaladiza: En algunos discursos, Montero ha utilizado el miedo y la exageración para justificar sus propias políticas y desacreditar las de sus opositores. Por ejemplo, en un debate sobre la Ley de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia, argumentó que no aprobarla llevaría a un aumento de la violencia y el maltrato infantil.

 La falacia de la generalización apresurada: En ocasiones, Irene Montero ha utilizado la generalización exagerada para desacreditar a sus oponentes y presentar sus propias opiniones como la única opción viable. Por ejemplo, en un discurso sobre la educación en 2021, afirmó que "la derecha quiere volver a la educación franquista" sin presentar pruebas concretas.

 Falacia de la pendiente resbaladiza: Esta falacia se refiere a que una acción inevitablemente llevará a una serie de consecuencias negativas, sin ofrecer una prueba concreta. En un discurso en el Congreso, Irene Montero afirmó que el partido de la oposición estaba tratando de "derogar los derechos y libertades de las mujeres", sin proporcionar una justificación clara o evidencia para apoyar su sustentada.

 Falacia ad hominem: Esta falacia se refiere a atacar al oponente en lugar de su argumento. En un discurso en el Congreso, Irene Montero acusó al líder de la oposición de ser un "machista y misógino" en lugar de abordar directamente el tema en discusión.

 Falacia de falsa dicotomía: Esta falacia se refiere a la presentación de sólo dos opciones posibles, cuando en realidad hay más. En un discurso en el Congreso, Irene Montero afirmó que "no hay opción intermedia" en la lucha contra la violencia de género, lo que sugiere que sólo hay dos opciones: estar a favor o en contra de la lucha.

 Falacia de la generalización acelerada: Esta falacia se refiere a sacar una conclusión general de una muestra limitada de datos. En un discurso en el Congreso, Irene Montero sacó datos sobre la brecha salarial de género en España para afirmar que la discriminación de género es un problema generalizado en todo el país, sin tener en cuenta otros factores que pueden afectar a la brecha salarial, como la educación y la experiencia laboral.

 La falacia ad hominem es una de las estratagemas de Schopenhauer de las que abusa Irene Montero para desacreditar a sus opositores políticos. Aquí les presento algunos ejemplos:



Durante un debate sobre la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy en 2018, Irene Montero acusó al líder del Partido Popular de "no tener la valentía" de enfrentarse a ella en el debate.

 En otro discurso en el Congreso en 2020, Irene Montero atacó a los partidos de la oposición por ser "machistas" y "fascistas". Esta falacia ad hominem intenta desacreditar a los oponentes en lugar de argumentar contra sus ideas.

 Durante un debate sobre la ley de libertad sexual en 2021, Irene Montero acusó a los partidos de la oposición de estar en contra de las mujeres y los derechos humanos. Esta falacia ad hominem intenta desacreditar a los oponentes en lugar de argumentar contra sus ideas.

Podemos mencionar su intervención en el debate sobre la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy en 2018, donde acusó a la oposición de tener una actitud machista y de no apoyar a las mujeres.

Otro ejemplo se puede encontrar en su discurso durante el debate sobre la Ley de Protección Integral de la Libertad Sexual en 2021, donde acusó a la oposición de ser cómplice de la violencia machista al no apoyar la ley.

En otro debate en el Congreso, Irene Montero acusó a la oposición de no preocuparse por los derechos de las mujeres y los colectivos LGTBI.

En otro discurso en el Congreso, Irene Montero acusó al Partido Popular de no estar a favor de la igualdad de género y de ser un partido machista.

Por último, podemos destacar su intervención en el debate sobre la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación en 2019, donde acusó a la oposición de no apoyar la igualdad y la justicia social.

En resumen, estos son algunos ejemplos del uso de la falacia ad hominem por parte de Irene Montero en sus discursos en el Congreso de los Diputados. El uso de estas estratagemas no contribuye a un debate constructivo y respetuoso, y afecta negativamente la calidad de la discusión política.

 En un discurso en el que se debatía sobre la reforma laboral, Montero atacó directamente a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en lugar de entrar en el contenido del debate. Montero dijo: "Es triste ver cómo la ministra de Trabajo se dedica a aplaudir medidas que precarizan aún más el empleo en nuestro país".

 Falacia de la falsa dicotomía: En otro discurso en el que se debatía sobre el aborto, Montero sacó una falacia de la falsa dicotomía al presentar la cuestión como una elección entre el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo o la imposición de la religión en la sociedad. Montero dijo: "O defendemos el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo o permitimos que la religión imponga sus dogmas en nuestra sociedad".

1.3.23

Sobre la oratoria falaz, ramplona e insulsa de Pedro Sánchez



Cualquiera que haya seguido su mediocre carrera como parlamentario, puede observar que Pedro Sánchez ha utilizado el ataque personal y la siembra de odio hacia el adversario (la falacia ad hominem) en numerosas ocasiones para desacreditar a sus oponentes políticos y sugerir que sus argumentos son inválidos debido a sus presuntos defectos personales.

Esto puede ser una estrategia facilona para desviar la atención de los argumentos políticos y enfocarse en las características personales de los oponentes. Sin embargo, es importante destacar que esta estrategia es considerada una falacia lógica y debilita la credibilidad del orador que la utiliza. Por no hablar de que revela el precario nivel cultural e intelectual del orador y que estimula el odio y el desprecio hacia los adversarios políticos.

En general, el Congreso de los diputados en España está plagado de este tipo de personajes con un bajísimo nivel dialéctico y buscadores del aplauso fácil de sus bancadas. A ello contribuye la falta de un periodismo parlamentario crítico. Lo que abundan son plumíferos a sueldo y tertulianos mercenarios que sirven a sus señorías en los medios de manipulación de masas.

 ABUSÓN DEL ATAQUE PERSONAL

 Las falacias ad hominem se basan en atacar al interlocutor en lugar de refutar su argumento, lo que puede resultar efectivo para entusiasmar a una audiencia poco crítica, pero no es un método válido para establecer la verdad y entablar debates de altura.

 A continuación, se presentan ejemplos de falacias ad hominem que Pedro Sánchez ha utilizado en el Congreso:

"Lo que sucede es que el señor Casado no sabe lo que es la moderación" (Sesión de control del 22 de septiembre de 2020): En este caso, Sánchez utiliza una falacia ad hominem de etiqueta, al atacar la competencia del líder de la oposición para moderar su discurso, en lugar de refutar sus argumentos.

 "Le queda grande ser el líder de la oposición" (Debate de investidura del 7 de enero de 2020): Aquí Sánchez utiliza una falacia ad hominem de circunstancia, al atacar la posición de liderazgo de Casado en la oposición, en lugar de refutar sus argumentos.

 "No tiene credibilidad" (Sesión de control del 29 de septiembre de 2020): En este caso, Sánchez utiliza una falacia ad hominem de relevancia, al atacar la credibilidad del líder de la oposición, en lugar de refutar sus argumentos.

 "No es un partido moderado, sino radical" (Sesión de control del 21 de abril de 2020): Aquí Sánchez utiliza una falacia ad hominem de etiqueta, al atacar la posición política del partido de la oposición, en lugar de refutar sus argumentos.

 "Es el partido de la corrupción y del odio" (Debate de investidura del 7 de enero de 2020): En este caso, Sánchez utiliza una falacia ad hominem de etiqueta, al atacar la integridad moral del partido de la oposición, en lugar de refuta sus argumentos.

 En un discurso en el Congreso en 2018, Sánchez se refirió a la oposición como "la derechona" y "la bancada de la corrupción". Estos epítetos denigran a la oposición y sugieren que sus argumentos son inválidos porque provienen de individuos deshonestos.

 En un discurso de 2019, Sánchez se refirió al líder del Partido Popular, Pablo Casado, como un "recién llegado" y sugirió que sus políticas eran "viejas y agotadas". Estos comentarios desacreditan a Casado como un político inexperto y desactualizado, en lugar de refutar sus argumentos de manera directa.

 En un discurso en 2020, Sánchez se refirió al líder del Partido Popular en Cataluña, Alejandro Fernández, como un "peón" del partido Vox y lo acusó de tener "alianzas con la ultraderecha". Estos comentarios sugieren que Fernández no tiene autonomía política y que su opinión no es confiable porque está influenciada por otros partidos.

 En un discurso en 2021, Sánchez se refirió al líder de Vox, Santiago Abascal, como un "cobarde" por su negativa a debatir con él en el Congreso. Esta sustentada desacredita a Abascal como un político sin valor y sugiere que su postura es débil.

 En un discurso en 2022, Sánchez se refirió a la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, como una política que "vendió su alma al diablo" al pactar con el Partido Popular. Esta acreditada desacreditada a Arrimadas como una sin principios políticos y sugiere que sus argumentos son inválidos porque están motivados por intereses personales.

 EL REY DE LA FALACIA

Como modelo de análisis, se han identificado las siguientes falacias utilizadas por Pedro Sánchez en algunos de sus discursos en el Congreso, siguiendo la guía de Schopenhauer:

Falacia ad hominem: En una intervención en el Congreso en 2018, Pedro Sánchez criticó a la portavoz del PP, Dolors Montserrat, en lugar de responder a sus argumentos, diciendo: "Me preocupa la facilidad con la que la portavoz del PP en el Congreso de los Diputados se mueve por las cloacas del Estado".

 Falacia de la pendiente resbaladiza: Esta falacia consiste en afirmar que un hecho llevará a otro sin justificación alguna. En una entrevista en 2019, Pedro Sánchez dijo que si el PP ganaba las elecciones, España se convertiría en "un país más desigual, más injusto, más incierto y menos solidario".

 Falacia de la falsa dicotomía: Esta falacia consiste en presentar solo dos opciones cuando en realidad hay más posibilidades. En un discurso de 2018, Pedro Sánchez afirmó que había que elegir entre "la convivencia o la confrontación" en Cataluña, ignorando las posibles soluciones intermedias.

 Falacia de la generalización apresurada: Esta falacia consiste en hacer afirmaciones sin suficiente evidencia. En un discurso de 2019, Pedro Sánchez afirmó que el PP era "un partido que se nutre de la corrupción y que está más preocupado por los intereses de las élites que por los de la ciudadanía".

 Falacia de la petición de principio: Esta falacia consiste en afirmar algo que ya se da por hecho sin aportar ninguna prueba adicional. En un discurso de 2018, Pedro Sánchez afirma que su gobierno había obtenido "una mejora palpable dijo en la calidad democrática y en el fortalecimiento del Estado de derecho en España".

Es importante señalar que el uso de estas falacias no es exclusivo de Pedro Sánchez, pero es el que más usa y abusa de ellas, contribuyendo sobremanera a la degradación del debate político y al embrutecimiento de las masas.

MARRULLERO SIN REMEDIO

Presentamos más ejemplos del uso de las estratagemas de Schopenhauer por parte de Pedro Sánchez en sus discursos en el Congreso:

Falacia ad hominem: Atacar al interlocutor en lugar de sus argumentos.

Durante un debate parlamentario en 2018, Pedro Sánchez atacó al líder del Partido Popular, Pablo Casado, con la siguiente fraseología: "Usted, señor Casado, que ha sido secretario de Comunicación del Partido Popular, que ha defendido la corrupción y la Gürtel , que ha estado al lado de Cifuentes y del máster, es quien está dando lecciones de ética y de moralidad a este país. Qué vergüenza".

En este caso, Sánchez no refuta los argumentos de Casado sino que le inventa una presunta reputación y trayectoria política para desacreditar sus palabras.

Falacia del hombre de paja: Presentar una versión distorsionada o exagerada de los argumentos del oponente para atacarlos.

Durante un discurso en el Congreso en 2020, Pedro Sánchez criticó la propuesta de la oposición de reducir el gasto público con la siguiente frase: "La derecha quiere reducir el gasto público para que nuestros hijos estudien en aulas prefabricadas, para que los enfermos esperen meses para ser atendidos, para que los trabajadores cobren salarios precarios y para que los pensionistas pierdan poder adquisitivo".

En este caso, Sánchez presenta una versión exagerada y distorsionada de los argumentos de la oposición para ridiculizar su propuesta y hacer la parecer ridícula.

Falacia de la falsa dicotomía: Presentar una elección falsa entre dos opciones, cuando hay más opciones disponibles.

En un debate en 2019, Pedro Sánchez afirmó: "El futuro de España está en juego. O avanzamos hacia un futuro progresista, con políticas sociales y de igualdad, o retrocedemos hacia un pasado oscuro, con políticas neoliberales y recortes en derechos sociales ".

En este caso, Sánchez presenta una elección falsa entre dos opciones, cuando hay otras opciones disponibles además de las que presenta.

Falacia de la petición de principio: Suponer como verdadero lo que se está tratando de demostrar.

En un discurso en 2021, Pedro Sánchez afirmó: "El Partido Socialista es el único que defiende los derechos sociales y laborales de los trabajadores y las trabajadoras de este país. Todos los demás partidos representan los intereses de la élite y las grandes empresas ".

En este caso, Sánchez supone como verdadero lo que está tratando de demostrar, sin presentar pruebas o argumentos que respalden su sostenido.

Falacia de la generalización apresurada: Sacar una conclusión general a partir de casos individuales o anecdóticos.

Ejemplo: En una entrevista en 2020, Pedro Sánchez afirmó: "La mayoría de los españoles apoya mi política económica y social. Lo sé porque habló con muchos ciudadanos en la calle y en los barrios. Me han dicho que están contentos con las reformas que hemos llevado a cabo".

En este caso, Sánchez saca una conclusión a partir de algo que no se puede verificar.

Este estilo de oratoria es poco riguroso, aporta poca información y contribuye a la degradación del debate político.