16.6.22

La otra pandemia de ansiedad y depresión


Este ensayo recoge las consecuencias del terror Covid.

En lo que se refiere a las "enfermedades mentales", la campaña de guerra psicológica desatada desde finales de 2019 sobre la población mundial con la excusa del Covid ha dado los resultados probablemente esperados por sus planificadores. 

Desde el inicio de la plandemia de terror, el estrés por las amenazas sanitarias, las consecuencias económicas, el deterioro de la salud, la pérdida de seres queridos, apoyo social y las turbaciones emocionales se han incrementado en la población de todos los países en los que se han realizado mediciones con los instrumentos de diagnóstico estándar. 

Un estudio internacional publicado en octubre de 2021 en la revista The Lancet (publicación con solera y muy vinculada a la industria farmacéutica) estima que los casos de depresión mayor y trastorno de ansiedad en el mundo han aumentado un 28% y un 26%, respectivamente, durante la pandemia. Esto significa que en 2020 se produjeron 53 millones de trastornos depresivos y 76 millones de diagnósticos de ansiedad más de los esperables. Los grupos de población más afectados por esta avalancha han sido las mujeres y la gente joven, según los investigadores. El estudio de The Lancet realizó un metaanálisis con datos de prevalencia de depresión y ansiedad en 203 países del mundo durante 2020, cifra el impacto de la pandemia de covid: los diagnósticos de depresión y ansiedad crecen más de un 25% en todo el mundo, aunque no de forma homogénea. 

La ola de terrorismo mediático sobre el Covid creó la "tormenta perfecta" que catalizó el sufrimiento y el descontrol de las personas y desató todo tipo de malestares difícilmente catalogables, diferenciables y cuantificables. 

En el caso de España, la Encuesta de Salud Mental efectuada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) en febrero de 2021 arrojó una catarata de síntomas físicos experimentados por la población: cansancio (51,9%), insomnio 41,9%), dolor de cabeza (38,7%), de espalda (37,9%), de articulaciones (33,1%) y palpitaciones (22,7%). Las expresiones emocionales manifestadas con frecuencia fueron: desesperanza con respecto al futuro (24,9%), alta preocupación por muchas cosas sin poder controlarla (24,5%), inquietud (22,1%), agobio y estrés (21,8%), mucha tristeza o depresión (19,8%), soledad (17,2%), mucha ansiedad o miedo (15,7%), irritabilidad, ira, enfado o agresividad (13,8%).

El resultado de toda esta ola de psiquiatrización de la vida cotidiana ha sido un incremento de la prescripción de psicofármacos. Según diferentes estudios, en el 78% de los casos la salud mental se ha visto realmente afectado, con una prevalencia principalmente de trastornos depresivos (15.97%), ansiedad (15,15%), insomnio (23,87%), estrés postraumático (22%) y angustia psicológica (13,29%).

Así, ante la falta de medios de ayuda como terapia semanal o frecuente, la sociedad española ha optado por acudir a diferentes fármacos, sobre todo, los psicolécticos –los que engloban ansiolíticos, hipnóticos y antipsicóticos–.

La falta de asistencia psicológica y la pandemia silenciosa ha provocado que, según datos del Ministerio de Sanidad del gobierno de España, el consumo de psicoléticos represente un crecimiento asombroso del 7% en 2021, respecto a 2020. Contrasta de lejos con la cifra de crecimiento que se puede observar entre diciembre de 2010 y noviembre de 2020, la cual se situó en el 4,81%. Es decir, que en tan solo un año se ha incrementado casi el doble que en una década. 

En este sentido, entre los meses de diciembre de 2020 y noviembre de 2021, la población española consumió hasta 106.140 unidades por día de psicolécticos, lo cual se traduce en el 9,05% del total de fármacos consumidos. Según los mismos datos del Ministerio de Sanidad, Andalucía lidera el podio con 16.946.084 envases facturados por el Sistema Nacional de Salud (SNS), seguida de Cataluña con 12.672.403 y la Comunidad de Madrid (11.808.626). 

A nivel nacional, esta escandalosa cifra aumenta hasta los 90.144.429 envases facturados. Si a Andalucía, Madrid y Cataluña se suma la Comunidad Valenciana (10.010.299), entre las 4 representan el 57% del total en España. Además, el mayor crecimiento interanual corresponde a Andalucía con un 10,67%, desde los 15.312.711 facturados en 2020 hasta los 16.946.084 de 2021. 

Los médicos recetaron 54 millones de cajas de ansiolíticos y 45,1 millones de antidepresivos entre enero y noviembre de 2021, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad de España. Más de 180 millones de cajas entre 2020 y 2021. En cuanto a los psicolépticos- fármacos que deprimen la actividad mental, relajan el estado de alerta y amortiguan el tono emocional- se recetaron 85 millones de envases en ese periodo.


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 La otra pandemia de ansiedad y depresión

9.5.22

Dictadura sanitaria y SALUD PARA TODOS

"Los caminos hacia la falta de libertad son muchos. En uno de ellos los indicadores llevan la inscripción: SALUD PARA TODOS.” 


"¿Cómo puede la búsqueda de la salud derivar en una pérdida de libertad? ¿Acaso no es la salud una condición necesaria para la libertad? ¿Es un hombre libre y moribundo más feliz que un esclavo sano?"


Petr Skrabanek (1940-1994) fue un médico y profesor universitario, nacido en Bohemia y posteriormente asentado en Irlanda en el Trinity College de Dublín. 

Creador, junto con James McCormick, del término “escepticemia”, se caracterizó por su crítica implacable de los aspectos más especulativos de la epidemiología, especialmente de la medicina preventiva basada en la "riesgología", que exagera o distorsiona la detección y control de los factores de riesgo individuales.
 
Conoció la represión soviética luego del experimento de un socialismo con rostro humano en Checoslovaquia y eso le dio una perspectiva inédita de la salud pública en los dos sistemas que se enfrentaron durante la Guerra Fría.


Reconoce la mayor importancia a los factores sociales y al azar (lo que él denomina “lotería biológica”) en la génesis de las enfermedades. No niega el papel de los estilos de vida individuales en la enfermedad, pero apela a la libertad individual como valor supremo y rechaza la intromisión del estado en el comportamiento de las personas, sobre todo a través de la medicina coercitiva. 


“Puesto que la vida es una enfermedad universal, hereditaria, de transmisión sexual e incurable, que en todos los casos termina con la muerte, el vivirla plenamente exige que se mantenga un equilibrio entre los riesgos que son razonables y los que no lo son.” 



(Sofismas y desatinos en medicina. Ptr Skrabanek, J. McCormick)


"La medicina actual (1990) consiste en tratar efectos secundarios de medicamentos que no son necesarios".


"El objetivo de buena parte de la medicina no es curar, sino conseguir enfermos crónicos".


"Los médicos y los sistemas sanitarios son el brazo armado de la mafia farmacéutica".


"Las tres grandes industrias del mundo, la de la guerra, el narcotráfico y la farmacéutica comparten resultados: matan".




El proceso de psiquiatrización y medicalización de la vida cotidiana y el sufrimiento humano ha llegado al paroxismo con la plandemia de terror del Covid iniciada en 2020.


La obligación de los ciudadanos de mantenerse "sanos", para que en el momento de requerir los cuidados del sistema sanitario, estén libres de culpa, o de pecado, por haber llevado un estilo de vida “sano e irreprochable” se ha convertido en ley y mandato forzoso de vacunación, confinamiento, cuarentena, mascarilla, etc. 


Todo un ejemplo monstruoso de medicina coercitiva y de intromisión de la burocracia sanitaria y el Estado en la vida de los ciudadanos.


Se le ha hecho creer a la gente que su futuro estará libre de enfermedades y limitaciones si, a pesar de no sentirse enfermos, se someten regularmente al control de los sanitarios y cambian sus hábitos y comportamientos. Cuando es de sobra conocido que el control directo que un individuo puede ejercer sobre su salud personal es muy pequeño si se compara con el que ejercen los factores hereditarios, el medio ambiente y el azar. 


En lo que se refiere a la llamada "salud mental", se va cumpliendo la profecía anunciada por los profetas de la Organización Mundial de la la Salud (OMS) que anunciaban a principios del milenio (2001) "enfermos mentales" a granel para esta década. 


Y pronosticaban que la depresión será en el 2030 una de las tres primeras causas de discapacidad de entre todas las enfermedades catalogadas en el CIE-11, y según los relajados patrones del Manual de Diagnóstico de Enfermedades Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA).


Había estudios que afirmaban que el 38% de los europeos ya padecía un trastorno del estado del ánimo o de ansiedad, ya sea de carácter leve, moderado o grave (Wittchen et al., 2011). De entre estos, los Desórdenes Emocionales (DE) tales como trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y somatizaciones, eran ya los más prevalentes en la Atención Primaria (AP) española, colapsando la consultas de medicina de primaria en 2011 (Cano-Vindel, 2011a).


Muy pronto no quedarán personas sanas en el planeta, según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la OMS y el DSM-5 de la APA...

4.4.22

Hacia una mejor versión de nosotros mismos

Salir de las garras de la ansiedad y la depresión implica un PLAN.

Es un PLAN DE VIDA. Se trata de cambiar los comportamientos ansiosos y depresivos entrando a fondo en las bases que los sustentan y sustituirlos.

Los comportamientos ansiosos y depresivos se basan en METAPROGRAMAS que se alimentan de creencias, valores, identidad, experiencia y entornos específicos familiares, educativos y religiosos. Esos metaprogramas pudieron servirnos en el pasado, pero ahora actúan como factores limitantes y es urgente actualizarlos para que sirvan a nuestras condiciones actuales. Nos quedaremos con algunos, por supuesto.

La revisión de todo ese proceso de superación de creencias LIMITANTES sobre nosotros mismos, el mundo y los demás que nos impiden avanzar conduce normalmente a un REENCUADRE de la vida que  nos coloca en una situación nueva y mejorada para enfrentar los problemas de la existencia.

Obviamente, los problemas no desaparecerán. Lo que cambia es nuestra actitud hacia los problemas y nuestra madurez emocional.

En el diseño del PLAN es necesario prefigurar el ESTADO DESEADO, la finalidad del proceso. Eso implica diseñar cómo queremos ser, cómo nos queremos ver, qué vamos a sentir, qué vamos a escuchar, etc.

Definir esa meta es crucial. Es preciso hacerlo con detalle y comprobar si es lo que queremos. Sobre todo, hay que anticipar cómo nuestro cambio influirá en los demás y en el entorno.  A veces descubrimos que esa versión mejorada de nosotros mismos no siempre es bien recibida...

Una vez definido el ESTADO DESEADO es necesario remover las interferencias. Especialmente responder con claridad y sinceridad a dos preguntas: ¿REALMENTE QUEREMOS CAMBIAR? y ¿QUÉ BENEFICIOS OBTENEMOS DE NUESTRO ACTUAL COMPORTAMIENTO ANSIOSO Y DEPRESIVO?

Mientras clarificamos todo eso, es buena idea realizar el trabajo de movilización energético a través de disciplinas como el Chi Kung, al que me gusta denominar MEDITACIÓN EN MOVIMIENTO. Se trata de que cuerpo y mente trabajen en conjunto para canalizar la energía y dejar que fluya sin interferencias. Y ayudaremos al NERVIO VAGO a que realice su trabajo de regulación emocional y física. O dicho en lenguaje del Chi Kung: equilibrar el canal central del DanTian.

Al mismo tiempo, la eliminación de los psicofármacos es imprescindible. Los psicofármacos bloquean los procesos mentales y fisiológicos necesarios para que se produzca el REENCUADRE y la ALINEACIÓN DE NIVELES NEUROLÓGICOS que buscamos.

Los psicofármacos promueven la pasividad, el estancamiento energético, el victimismo, la dependencia y la cronificación de la ansiedad y la depresión.

Los que estén muy enganchados pueden sustituir los psicofármacos por hierbas medicinales tradicionales para la ansiedad y la depresión, de efectividad probada a lo largo de los siglos tanto en occidente como en oriente, hoy menospreciadas y tachadas de yerbatería por FARMAFIA.

Prefiero ser tajante en decirlo: este trabajo energético y de reencuadre vital no funciona si se ingieren psicofármacos.

En resumen, salir de la ansiedad y la depresión implica un plan y mucho trabajo. Hay que moverse y actuar para avanzar.

DISEÑA UN PLAN, MUÉVETE Y ACTÚA. 

Y BUSCA UN MENTOR...

29.3.22

Las cuatro creencias que cronifican la ansiedad y la depresión e impiden su superación


Lo que la gente cree sobre su ansiedad o depresión se constituye en un sistema de creencias que puede ser limitante o facilitador para superar el estado. Poco caso se le hace a este aspecto que suele ser crucial para salir de las garras de la ansiedad y la depresión o para hundirse más en el pantano.

Entre las creencias limitantes hay cuatro que frenan prácticamente la posibilidad de superar la situación. Son ellas:

- La creencia de que los los psicofármacos son imprescindibles o curan la ansiedad y la depresión.

- La creencia de que hay que aprender a vivir con la ansiedad y la depresión.

- La creencia de que la ansiedad y la depresión son trastornos y enfermedades mentales y que los que las padecen están enfermos.

- Y la creencia de que la ansiedad y la depresión son asuntos de médicos, psiquiatras y psicólogos.

Además de ser rotundamente falsas, estas cuatro creencias son las responsables de que la ansiedad y la depresión se extiendan año tras año, se cronifiquen en el tiempo, incapaciten a los que las padecen por mucho tiempo y que se desarrollen comorbilidades y enfermedades diversas como efecto secundarios de los psicofármacos.

Y lo que es peor, los psicofármacos producen anestesia emocional, falta de concentración, mareos y debilidad general y bloquean los procesos mentales de la atención, pensamiento crítico y voluntad que son cruciales para el procesamiento de lo que nos ocurre.

Al estar dopado, el ansioso o depresivo no puede usar sus propios recursos de experiencia y procesamiento de los datos de su situación.

Al creer que están enfermos y que tienen que aprender a vivir con la ansiedad y la depresión, adoptan una actitud pasiva, resignada y victimista que conduce al estancamiento.

Al creer que su problema es un asunto sanitario, asunto de médicos, los ansiosos y depresivos se privan de muchos tratamientos que existen y está probado que funcionan.

Estas cuatro creencias se difunden sistemáticamente desde el sistema sanitario, los medios de comunicación y redes sociales y desde los aparatos de marketing de las empresas farmacéuticas.

14.2.22

El equilibrio del nervio vago es esencial para una vida plena y satisfactoria

El nervio vago es una de las maravillas de la evolución humana. Forma parte del sistema nervioso y su función es la de regular las funciones corporales básicas. 

Mientras estamos ocupados realizando nuestras tareas, el corazón late, los pulmones inspiran y expiran, la sangre circula por el organismo oxigenando las células y retirando los residuos, y el hígado filtrará esa sangre. Y así, sin cesar se realizan todas las funciones corporales sin control consciente. 

Esa proeza la realiza el Sistema Nervioso Autónomo. Antes de la aparición del cerebro cortical, el cuerpo humano evolucionó para sobrevivir y funcionar sin necesidad de la conciencia y la voluntad, movido por los resortes instintivos. Y el nervio vago es el regulador de toda esa actividad.

El sistema nervioso autónomo consta de dos ramas que, controladas automáticamente, intervienen en esta supervivencia:

El simpático aumenta la frecuencia cardíaca y la frecuencia de la respiración, envía flujo sanguíneo hacia los músculos y dilata las pupilas. Al hacerlo, nos permite luchar contra los estresores o “huir” y alejarnos de ellos.

El parasimpático permite relajarnos y recuperarnos de la tensión de las tareas cotidianas, y reduce la frecuencia cardíaca y la respiratoria para que respiremos de forma más profunda y plena y entremos en modo reposo. Su control depende del nervio vago, crucial para la salud.

El nervio vago es el nervio más extenso del cuerpo.

Da sensibilidad al oído, permite que tragues la comida, controla las vías respiratorias y tus cuerdas vocales, controla la respiración, la frecuencia cardíaca, mantiene la presión arterial óptima, las funciones del hígado, activa la vesícula biliar, controla el hambre y la saciedad, los niveles en sangre de azúcar e insulina, la función motora del intestino, la actividad del sistema inmunitario, la inflamación intestinal, o transmite la información del conjunto de las bacterias intestinales, del microbioma.

Se puede decir que el equilibrio del nervio vago es imprescindible para una vida plena y satisfactoria.

Su desequilibrio crónico nos conduce a la enfermedad y la disfunción. Cuando los niveles de estrés permanecen demasiado elevados durante demasiado tiempo, el sistema parasimpático pierde la capacidad de funcionar.

También puede suceder lo contrario, ya que la sobreactivación del sistema parasimpático puede ralentizar la capacidad de afrontar potenciales estresores. El cuerpo, bajo constantes niveles de estrés, produce elevados niveles de inflamación y no tiene la oportunidad de recuperarse.

Como nuestro sistema nervioso no sabe distinguir entre el estresor real o el estresor de origen emocional, reacciona igual ante el peligro real como ante el peligro imaginado. 

Hoy se conoce bien el mecanismo que se dispara cuando creemos inminente una situación que nos desagrada. Nuestro cerebro "enciende" dos regiones (amígdala e hipocampo) que nos obligan a "vivir" ó "revivir" aquella circunstancia, aunque en realidad no esté sucediendo. El cerebro se anticipa y nuestros miedos se hacen "realidad". 

Ésta es la base del estrés y la ansiedad.

Esto  muestra lo poderoso que puede ser temer que algo suceda. Puede llegar a generar "recuerdos" que no deberían existir.

Los científicos han observado a través de imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional que la amígdala (parte del encéfalo encargada de recibir las señales de peligro potencial y que ayudan al organismo a prepararse para protegerse) y el hipocampo (parte relacionada con la memoria y el aprendizaje) se activan cuando una persona está anticipándose a una situación que teme. De esta forma, la persona siente la situación desagradable que teme sin que haya ocurrido.

De tal manera que el sólo pensar en la situación, con todas o parte de sus características (submodalidades visuales, auditivas o kinestésicas), activa los centros cerebrales encargados de manejar las emociones, desata las respuestas bioquímicas con neurotransmisores y reproduce en el cuerpo las reacciones somáticas como si la situación estuviera realmente sucediendo.

Se puede decir que el equilibrio del nervio vago es imprescindible para una vida plena y satisfactoria.

Y podemos aprender a regularlo con la dirección adecuada, mediante una serie de ejercicios y técnicas usadas desde siempre y que forman parte del conocimiento ancestral de oriente y occidente.

Su desequilibrio crónico nos conduce a la enfermedad y la disfunción. Cuando los niveles de estrés permanecen demasiado elevados durante demasiado tiempo, el sistema parasimpático pierde la capacidad de funcionar.

También puede suceder lo contrario, ya que la sobreactivación del sistema parasimpático puede ralentizar la capacidad de afrontar potenciales estresores. El cuerpo, bajo constantes niveles de estrés, produce elevados niveles de inflamación y no tiene la oportunidad de recuperarse.

8.2.22

Remite el ensayo general del Gobierno Global


Ahora que el corona timo empieza a amainar es hora de hacer balance y recoger las enseñanzas de la plandemia. Hemos comprobado que la Nueva Normalidad que nos quieren imponer los globalistas y plutócratas de Davos es un asco. 

Y ya sabíamos que la Vieja Normalidad tan ansiada por muchos era bastante mejorable

Sobre las miserias de la vieja normalidad se ha edificado la nueva. Hemos comprobado que no hay hueso sano. El sistema judicial abandonó su papel de custodio de los derechos fundamentales y dio el visto bueno a toda clase de medidas dictatoriales. Las fuerzas de seguridad se dedicaron a imponer medidas de fuerza contra los ciudadanos. Los medios de comunicación mercenarios divulgaron toda clase de mentiras y pasaron la factura.

La casta médica y la burocracia sanitaria se cubrieron de gloria y enseñaron su rostro de brazo armado de la industria farmacéutica. Y de paso, pusieron en evidencia las carencias del sistema de salud. La burocracia escolar mostró su miseria pedagógica y humana y se dedicó a torturar niños inocentes imponiendo castigos medievales en las escuelas. Y la casta política y el numeroso funcionariado se dedicaron a ejecutar el plan de Davos y seguir cobrando, mientras una población asustada obedecía normas absurdas sin apenas cuestionarlas. Mientras tanto, la Corona adornaba muy bien las portadas del Hola... Y el clero católico esparcía incienso y miraba al cielo...

Ansiar la vuelta al pasado indica que poco hemos aprendido, sin mencionar que es una ilusión. Los plutócratas de Davos han exhibido su músculo y tienen en el bote a políticos, reyes, jueces, policías, médicos, maestros, periodistas y funcionarios, etc.

La plandemia del Covid  ha sido el ensayo general del Gobierno Global, cuyo programa es la Agenda 2030. Gobierno que nadie ha elegido. Esos plutócratas son los que deciden quiénes son los elegidos para jugar en el tablero de la política electoral. Porque al final da lo mismo que usted vote por Sánchez, por Casado, por Iglesias o Yolanda Díaz, etc. Todos suscriben y cumplen el programa globalitario (global y totalitario) de la Agenda 2030. 

Pronto vendrán nuevos confinamientos y restricciones con la excusa del Cuento Climático o cualquier otro pretexto...

Los que estamos escaldados de revoluciones y salvadores de la humanidad sabemos que la salida está en la desobediencia tranquila y en la formación de pequeños núcleos que se organicen para practicar un estilo de vida diferente, empezando por las familias.

ALGO SE MUEVE

La agresiva campaña mundial de vacunación, el recorte de derechos fundamentales que la acompaña y la merma económica para grandes sectores de la población que han traído los confinamientos, cierres de empresas y la destrucción de tejido económico están impulsando el desarrollo de formas de vida alternativas y paralelas en los países desarrollados.

La evidencia de los efectos secundarios de los fármacos experimentales inoculados a cientos de millones de personas empieza a abrir los ojos de amplios sectores de la población mundial, cegados hasta ahora por el miedo y la campaña de intoxicación mediática que han sufrido a lo largo de años.

El abandono de las escuelas públicas en Estados Unidos, la vuelta a la medicina tradicional, el rechazo a la tiranía médico farmacéutica, el desarrollo de economías colaborativas y de autoconsumo, el ahorro en cryptomonedas y la desobediencia o la evasión de las medidas y protocolos impuestos por la plandemia se extienden por todo el mundo, aunque de manera desigual en  los distintos países y regiones.

Muchos empiezan a buscar trabajos en los que no los obliguen a inocularse, mudarse a lugares más sanos socialmente y con gente que comparta sus valores, encontrar escuelas que no torturen a sus hijos con protocolos absurdos y no los ideologicen con la tontería progresista de moda.

Muchos buscan y encuentran médicos que no estén comprados por las farmacéuticas, pasan más tiempo con sus hijos y cónyuges, sostienen empresas no cómplices de la dictadura sanitaria... Consumen contenidos que comparten sus valores, apagan la televisión y abandonan Facebook, Twiter, y desmontan el corrosivo sistema de control mental y social que ha edificado la dictadura sanitaria... Y eso se está haciendo en pequeña escala en muchas partes del mundo desarrollado.

No es fácil. Se trata simplemente de decidir si somos LIBRES Y QUÉ QUEREMOS HACER CON NUESTRA LIBERTAD. Libres para trabajar sin ser forzados a inyectarnos un fármaco que no queremos en nuestro cuerpo. Libres para opinar sin que nos censuren, persigan o aislen. Libres para que nuestros hijos se instruyan en escuelas que les enseñen cosas útiles y no les impongan protocolos absurdos... Libres para montárnoslo como nos gusta.

Podemos empezar liberando a nuestra familia de la tiranía sanitaria... El resto vendrá después. No tenemos vocación de salvadores ni de redentores...

Somos más de lo que parece. Y la mayoría trabaja en silencio y sin aspavientos.


3.2.22

Generando inmunidad psíquica y fortaleza mental

Actualmente entiendo mi labor de MENTOR como guía de un permanente proceso de crecimiento y cambio en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo. 


El de Mentor es un trabajo antíquísimo que existe en todas las culturas desde hace miles de años.

La mentoría es esencialmente una relación de desarrollo personal en la cual una persona más experimentada o con mayor conocimiento ayuda a otra menos experimentada o con menor conocimiento. 

En los tiempos que corren es preciso obtener inmunidad psíquica y fortaleza mental frente a las adversidades de la vida. Inmunidad para no sentirse impotente, vencido, temeroso de un futuro incierto y prisionero de una vida sin sentido. 

Volver a fijar los objetivos a lograr, realinear los niveles neurológicos, dotan la vida de dirección y sentido... y son la mejor prevención contra la ansiedad y la depresión. Y esto es cierto tanto para las personas como para los sistemas familiares, sociales o las empresas.

Creo que centrarnos en lo que tenemos que cambiar y planificar cómo, es una tarea crucial para todos y cada uno de nosotros. Y esto tiene que traducirse en objetivos concretos. Esperar que desde el Estado o desde las alturas se revelen las soluciones a nuestros problemas es simple y cómodo pensamiento mágico. 

Creo que no se trata de un problema médico o psicológico. 

Gestionar el cambio, detectar y superar nuestras limitaciones y avanzar como personas es una trabajo constante y evolutivo que va mucho más allá de la psiquiatría o la psicología. De ahí que nosotros no tenemos "pacientes". Tenemos clientes a los que prestamos un servicio de mentoría. 

Creo que el proceso de psiquiatrización de la vida cotidiana debe cesar...