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3.2.23

Diferencias de la oratoria en Oriente y Occidente

La oratoria es una técnica y un arte que ha sido desarrollado de manera distinta en diferentes culturas y regiones del mundo. En Japón, China, el mundo árabe y en el contexto del Zen y el Corán, la oratoria es un elemento clave para transmitir ideas y valores. En estas culturas, la oratoria se distingue de la oratoria occidental por una serie de características únicas que son producto de la historia, la religión y las tradiciones de cada región.

Los géneros oratorios en occidente no operan con el método científico ni buscan la verdad objetiva. El objetivo de la oratoria es persuadir a la audiencia sobre un punto de vista o una acción específica, en lugar de proporcionar una verdad objetiva. La oratoria se enfoca en presentar argumentos y evidencias que refuerzan una posición particular, y en conectar emocionalmente con la audiencia para lograr su adhesión.

Los géneros oratorios son una técnica de comunicación que busca persuadir, convencer o motivar a la audiencia para que adopten una opinión o realicen una acción específica. Estos géneros se utilizan para presentar argumentos y evidencias que apoyan una posición particular y para conectarse emocionalmente con la audiencia para lograr su adhesión. Es importante también mencionar que los géneros oratorios son distintos de las ciencias,

La oratoria occidental tiene un enfoque diferente en comparación con la oratoria de otras tradiciones como la oratoria Zen, China, Budista, y Japonesa.

La oratoria occidental tiene como objetivo principal persuadir a la audiencia a través de argumentos lógicos y evidencias, mientras que la oratoria Zen, China, Budista, y Japonesa a menudo se enfocan en transmitir enseñanzas y principios espirituales, y en conectar con la audiencia a través de la meditación y la reflexión.

La oratoria occidental tiene un enfoque más racional y argumentativo, mientras que la oratoria Zen, China, Budista, y Japonesa tiene un enfoque más espiritual y meditativo.

En resumen, la oratoria occidental se enfoca en persuadir a la audiencia mediante argumentos lógicos y evidencias, mientras que la oratoria Zen, China, Budista, y Japonesa se enfocan en transmitir enseñanzas y principios espirituales, y en conectar con la audiencia a través de la Meditación y reflexión.

En Japón, por ejemplo, la oratoria es un arte que se ha desarrollado a lo largo de siglos y es vista como una habilidad esencial para cualquier persona que busque tener éxito en su carrera o en su vida social. La oratoria japonesa se caracteriza por ser formal, estructurada y respetuosa. Se espera que los oradores japoneses usen un lenguaje claro y conciso para transmitir sus ideas, y eviten cualquier tipo de dramatismo o emotividad excesiva.

En China, la oratoria es un arte que ha sido valorado y practicado durante miles de años. La oratoria china se distingue por ser elegante y destacada, y por enfatizar la importancia de transmitir ideas de manera clara y concisa. Los oradores chinos utilizan un lenguaje formal y se basan en la retórica clásica para transmitir sus ideas.

Hay varios libros clásicos sobre oratoria china. Uno de los más conocidos es el "Libro de Ritos" o "Li Ji" escrito durante la dinastía Zhou, que establece los principios fundamentales de la oratoria y la retórica en la China antigua. Otro libro importante es "El arte de la oratoria" o "Wenxin Diaolong" escrito por Liu Xie durante la dinastía Wei, que se considera como una obra maestra de la literatura china y un tratado sobre la retórica y la poética.

Además, hay varias obras de Confucio, Mencio, Xunzi, Mozi y otros pensadores chinos clásicos, que abordan temas como la ética, la política y la oratoria. Estos libros ofrecen una valiosa visión sobre las tradiciones oratorias chinas y su importancia en la sociedad china.

 CONFUCIO le dedica atención al asunto:

1. "La oratoria es el arte de convencer a los demás con la verdad". (Analectas, 2.15)

2. "Un hombre verdaderamente educado es aquel que habla con claridad y precisión". (Analectas, 14.35)

3. "La oratoria es el arte de persuadir a los demás con la verdad, no con la mentira". (Analectas, 2.12)

4. "La oratoria es el arte de comunicar con claridad y precisión, no con palabras vacías". (Analectas, 14.28)

5. "Un hombre verdaderamente sabio es aquel que habla con honestidad y sinceridad". (Analectas, 2.24)

6. "La oratoria es el arte de persuadir a los demás con la verdad, no con la violencia". (Analectas, 2.18)

Confucio escribe sobre el uso de metáforas y símiles en la oratoria

1. "La oratoria es el arte de persuadir a los demás con metáforas y símiles". (Analectas, 2.14)

2. "La metáfora es como una lente, que ayuda a enfocar la verdad y la comprensión". (Analectas, 14.26)

3. "El uso de metáforas y símiles es como una espada, poderosa en la defensa de la verdad". (Analectas, 2.11)

4. "La oratoria es como un jardín lleno de flores, la metáfora es una de las más bellas". (Analectas, 14.23)

5. "La metáfora es como una luz que ilumina la verdad y la comprensión". (Analectas, 2.16)

6. "La oratoria es el arte de persuadir a los demás con metáforas y símiles, no con palabras vacías". (Analectas, 14.29)

 En el mundo árabe, la oratoria es un arte que ha sido desarrollado durante siglos y es un elemento clave para transmitir ideas religiosas, políticas y sociales. La oratoria árabe se distingue por ser emotiva y apasionada, y por ser un medio para inspirar y movilizar a las personas.

En el contexto del Zen y el Corán, la oratoria es un medio para transmitir enseñanzas espirituales y moralmente elevadas. En el Zen, la oratoria se basa en la simplicidad y en la utilización de metáforas y alegorías para ilustrar conceptos complejos. En el Corán, la oratoria se utiliza para transmitir la palabra de Dios y para inspirar a los creyentes a vivir de acuerdo con los valores islámicos.

El Corán, libro sagrado del islam, tiene varios versículos que hablan sobre la retórica y la oratoria. En general, se alienta a los creyentes a ser persuasivos y convincentes en su comunicación, pero siempre con honestidad y integridad.

Por ejemplo, en el Corán se dice: "Y ruega a tu Señor que te ayuda con persuasión y con la verdad". (Sura Al-Isra, 53) Este versículo sugiere que la persuasión y la verdad son fundamentales para una comunicación efectiva.

Otro versículo dice: "Y di: "La verdad ha venido y la falsedad se ha desvanecido. La falsedad es, ciertamente, transitoria."" (Sura Al-Isra, 81) Este versículo aliena a los creyentes a ser honestos ya rechazar la falsedad en su comunicación.

En otro versículo se dice: "Y di: "Si vuestro agua se agota, ¿quién os dará agua limpia?"" (Sura Al-Mulk, 30) Este versículo se utiliza a menudo para enseñar la importancia de la persuasión y la argumentación en la comunicación.

En resumen, el Corán enfatiza la importancia de ser honesto y persuasivo en la oratoria, y se aliena a los creyentes a rechazar la falsedad ya buscar la verdad en sus comunicaciones.

 En la oratoria Zen, se considera que las palabras no pueden transmitir completamente la verdad y que la oratoria no puede describir completamente la realidad. La oratoria Zen se basa en la tradición oral y se enfoca en la transmisión de la verdad a través de la experiencia directa y la práctica Zen en lugar de las palabras.

Los koans son una herramienta utilizada en la enseñanza y la comunicación Zen para ayudar a los estudiantes a superar la mente conceptual y alcanzar una comprensión profunda de la verdad Zen más allá de las palabras y las ideas convencionales. Los koans son enunciados o preguntas en apariencia sin sentido que se presentan a los estudiantes para que mediten y reflexionen sobre ellos.

En la oratoria Zen, se enfatiza la importancia de la experiencia directa y la práctica para alcanzar la verdad Zen. La oratoria Zen se basa en la tradición oral y se enfoca en la transmisión de la verdad a través de la experiencia directa y la práctica Zen en lugar de las palabras. Los maestros Zen utilizan la oratoria para ayudar a los estudiantes a superar su mente conceptual y alcanzar un estado de despertar o iluminación.

La incorporación de los principios y técnicas de la oratoria oriental en la oratoria occidental podría tener varios resultados positivos. En primer lugar, podría aumentar la eficacia de la comunicación ya que se estarían utilizando técnicas probadas en diferentes culturas y contextos. En segundo lugar, podría ampliar la gama de herramientas y estilos disponibles para los oradores, permitiéndoles adaptarse mejor a su audiencia ya su mensaje. También podría contribuir a una mayor comprensión cultural y una mejor comunicación entre diferentes culturas. Sin embargo, es importante tener en cuenta que cada tradición de oratoria tiene sus propias raíces culturales y contextos, por lo que su aplicación debe ser cuidadosa y considerando las particularidades de cada contexto en el que se utilice.

23.10.13

La Oratoria 2.0, el nuevo paradigma



Por Ramón Maceiras López
Si usted se dedica a la política, hoy lo tiene crudo. Las viejas milongas, el optimismo facilón y el mitin excitante poco le dicen ya a unos ciudadanos desconfiados, encallecidos y experimentados en el arte de separar el grano de la paja. Si es usted un vendedor, aléjese de las malas mañas del "honrado Joe, el vendedor de autos usados". Sus clientes huirán de usted como de la peste, por muchos cursos de ventas que haya hecho. Si dirige usted su empresa, ya se habrá dado cuenta de que liderar en tiempos de crisis exige mucha persuasión y conocimientos del alma humana, que es preciso que adquiera en estos tiempos. Si es usted profesional del derecho, el márketing, publicista o profesor, no le tengo que explicar porqué ya no funcionan las viejas fórmulas retóricas.

Porque la nueva realidad ha transformado el arte de la palabra, aunque esos cambios siguen sin permear a los cursos de oratoria que se ofertan por todo el mundo. Los públicos han cambiado. La sociedad ha cambiado. Sin embargo, muchos oradores siguen empeñados en seguir haciendo lo mismo que hacían antes del cambio. Y por supuesto, ya no obtienen los mismos resultados. Hoy por hoy, para influir sobre un público no basta con que usted se vista para la ocasión, exprese sus ideas con fluidez, sea simpático y ajuste su expresión no verbal. Esos son apenas los rudimentos del oficio.

El fenómeno de la oratoria de influencia es hoy mucho más complejo. Las neurociencias han aportado conocimiento nuevo y crucial para entender el proceso de toma de decisiones por parte de las personas, tanto individual como colectivamente. Esa información transforma el arte de la comunicación en todos los campos de la actividad humana Adquirir las herramientas adecuadas forma parte de ese aprendizaje permanente al que estamos sometidos si queremos seguir avanzando en medio de la crisis y no ser aplastados por el vendaval. El conocimiento es transdisciplinario, complejo. Influir hoy es un arte y una técnica integral. Las nuevas herramientas son la integridad, la Perception Management, el pack aristotélico, la Programación Neurolingüística (PNL), la Inteligencia Emocional, el estilo Zen, y la ética...Y, por supuesto, las redes sociales...

La Oratoria 2.0 recoge toda la complejidad, de un mundo en crisis, cambiante y lleno de incertidumbre.

22.5.12

Las funciones del lenguaje corporal


Por Ramón Maceiras López
Para aprender a calibrar es necesario conocer el lenguaje corporal. Para saber qué señales hay que saber leer en el cuerpo del auditorio, echamos mano de la cinésica. En la comunicación más cercana, hay que prestar atención a los microcomportamientos del interlocutor, sólo percibidos en las distancias cortas.

El comportamiento cinésico trata del movimiento del cuerpo. Así comprende los gestos, los movimientos de las extremidades superiores e inferiores, las manos, la cabeza, las piernas y los pies, las expresiones del rostro, el comportamiento de los ojos y la postura corporal.

Ya sabemos que el movimiento del cuerpo puede enviar mensajes acerca de las emociones o indicarnos aspectos cruciales de la personalidad, actitudes y hasta de las creencias y valores de una persona. El cuerpo comunica y expresa. De ahí su importancia en la comunicación en general y, particularmente, en la comunicación persuasiva. Con las miradas, posturas y gestos decimos a veces mucho más de nosotros mismos que con un discurso. Eso es válido para las personas como para los grupos de personas. Un auditorio también habla como un todo para quien sepa ver, oír y sentir el movimiento de ese cuerpo colectivo.

En las situaciones de persuasión colectiva es recomendable que el orador llegue al escenario físico con antelación y tome un primer pulso del auditorio ¿Qué dicen las caras, hay tensión o no, hay grupos divididos o no, como nos miran, cómo se colocan los grupos en el espacio disponible, es cómodo ese espacio, hace frío o calor? ¿Vienen de trabajar o de un día de descanso? Una interpretación correcta de esos datos nos dará una primera información sobre el humor del auditorio que puede llegar incluso a obligarnos a variar el arranque de nuestro discurso. Esa primera aproximación nos permitirá elaborar un mapa aproximado del humor del auditorio.

El lenguaje corporal puede ser intencional o no. Puede ser consciente o inconsciente.

A través del cuerpo expresamos emociones; transmitimos actitudes de gusto o disgusto, de dominación o sumisión, de interés o desinterés, de adhesión o rechazo; presentamos nuestra personalidad; y acompañamos el habla para regular la comunicación.

A través del comportamiento no verbal podemos repetir, contradecir, sustituir, complementar, acentuar o regular el comportamiento verbal.

La repetición se efectúa cuando el cuerpo reproduce gestualmente el mensaje verbal. Si decimos no y movemos la cabeza de derecha a izquierda o indicamos una dirección y al mismo tiempo apuntamos con el brazo la trayectoria a seguir, esto es una repetición.

La contradicción aparece cuando el lenguaje no verbal contradice el mensaje verbal. La expresión popular “lo dijo con la boca pequeña” expresa contundentemente esta contradicción. En este caso, la boca dice algo, pero el tono de la voz y la mueca facial expresan todo lo contrario.

A lo largo de nuestra vida todos desarrollamos un conocimiento intuitivo sobre la contradicción entre la banda verbal y no verbal. Y es la experiencia práctica, corroborada por los estudios experimentales, la que nos dice que cuando recibimos mensajes contradictorios entre las bandas, lo más prudente es fiarnos mucho más del mensaje no verbal.

Como ha confirmado la Neurociencia, las señales no verbales tienden a ser más espontáneas, menos disimulables y menos susceptibles de ser manipuladas. Incluso cuando nos enfrentamos ante dos señales no verbales contradictorias, lo más cauteloso es confiar en aquella que es menos disimulable o más difícil de fingir. Si a usted le dan un apretón de manos con una sonrisa de catálogo y a continuación aparece un rictus de desaprobación en la cara de su “entusiasta” saludador, le recomendamos que se fíe mucho más de esta última señal.

La función de complementaridad de la conducta no verbal tiende a matizar la conducta verbal. Es como un segundo mensaje, esta vez no contradictorio, que expresa actitudes e intenciones de una persona respecto a otra. Ocurre cuando usted da, por ejemplo, una mala noticia y al mismo tiempo matiza el impacto de la misma con una señal de aprecio o compensación. O cuando, recriminando a su hijo o hija le dice “esta vez te la paso, pero…”, mientras mueve el dedo con tono admonitorio. Le está advirtiendo que “la próxima vez puede ser diferente”. En estos casos no hay contradicción, sino un mensaje que complementa y matiza el contenido verbal inicial.

El lenguaje no verbal sirve también para acentuar el mensaje verbal. Se pone énfasis principalmente con movimientos de la cabeza y/o las manos en alguna parte concreta del mensaje verbal. Las emociones se exhiben principalmente en el rostro, pero la excitación se expresa mucho más en todo el conjunto del cuerpo. Todos hemos sido testigos o protagonistas de cómo todo el cuerpo de una persona encolerizada se pone en movimiento. O de cómo un no rotundo se puede acentuar con un golpe en la mesa.

Por último, la conducta no verbal puede ejercer una función reguladora del flujo de comunicación. Cuando queremos indicar que hemos finalizado de hablar podemos utilizar la mirada y un movimiento de cabeza para darle el turno a otra persona. Hay distintos signos no verbales para indicar que no queremos hablar. Si queremos tomar la palabra, levantamos el brazo o inspiramos fuertemente para expresar nuestra disposición a comenzar a hablar. Los inicios o finales de conversación son elementos de regulación del flujo comunicacional. Al saludar, una mirada franca y una sonrisa pueden indicar que hay disposición al diálogo. Una actitud más reticente puede indicar lo contrario. Cuando nos dan la espalda en una conversación en grupo nos están enviando mensajes de rechazo, o de cierre al diálogo, o de desinterés, etc. Muchos comportamientos corporales de regulación de los otros nos llevan a elaborar juicios sobre ellos, tales como: “ hablar con fulano es como conversar con una tapia”. Los monopolizadores de la palabra regulan de tal manera que impiden que otra persona entre el diálogo.

20.5.12

Las palabras las carga el diablo


Por Ramón Maceiras López
Le escuchamos decir a Masaru Emoto que en Japón existe la creencia generalizada de que el alma mora en el espíritu, el cual está presente en la palabra. Una creencia semejante anida en la cultura cristiana: lo que hay en el corazón rebosa por la boca.

La tradición Zen lo expresa –como no- con una historia:

Un novicio preguntó a Zu Shou:
-Digamos que un individuo se ilumina pero no consigue expresarse con palabras, ¿con qué puede ser comparado?
-Con un mudo que prueba la miel.
-Digamos que un individuo todavía no ha alcanzado la Iluminación, sin embargo se expresa (al respecto) con palabras floreadas, ¿con qué puede ser comparado?
-Con un papagayo parlanchín.

 El maestro budista, Pai Chang (720-814), dejó escrito que

“todas las enseñanzas verbales sirven para curar enfermedades. Al haber diferentes clases de en­fermedades, también hay distintos remedios. De ahí que algunas veces se diga que Buda existe, y otras que no existe. Las palabras verdaderas son aquellas que curan la enfermedad; si el remedio consigue curar, las pala­bras son verdaderas. Si no consigue curar la enferme­dad, las palabras son falsas. Las palabras verdaderas son falsas si crean concep­tos. Las palabras falsas son verdaderas si disuelven la confusión de los seres sensibles. Puesto que la enfer­medad es irreal, sólo existe una medicina irreal para curarla”.

Nuestras palabras no revelan más que lo que anida en el fondo de nuestro ser. Aún cuando tratemos de disfrazar nuestro fondo esencial, como mínimo pareceremos el papagayo parlanchín que mencionaba el maestro Zu Shou.

Hoy vivimos en el mundo del hablar por hablar, de hablar para manipular, por presumir, por llenar el silencio, para engañar o confundir, etc. En el mundo de los habladores políticamente correctos siempre se puede saber –si percibimos con atención- lo que hay en el corazón del que habla. Tal vez sea por eso que los habladores políticamente correctos nos dejan insatisfechos, inquietos, molestos, etc, o simplemente nos dejan como estábamos. Normalmente no me producen ni frío ni calor.

Revisando el libro de Emoto, Los mensajes del agua, leo que las palabras o pensamientos que emitimos afectan al agua de una forma u otra. Se entiende entonces que las palabras o pensamientos que dejamos caer por ahí afecten de una manera u otra a los seres que nos rodean, quienes son agua en un setenta por ciento (70%).

El tema tiene envergadura e impone una cierta dosis de responsabilidad. Después de saber esto no parece de recibo mantener la ligera costumbre de sacar la lengua a pacer alegremente. En Oriente, se sabe desde hace milenios que a las palabras las carga el diablo.

Los maestros taoístas huainan dicen: que «a los sabios no los controlan los nombres.» Así como un lago profundo es claro y limpio, así el sabio se hace claro después de escuchar las verdades. Las auténticas personas no tienen ataduras estén donde estén; los que están en paz no hablan por el deseo de placer. Se reconforte o se duela, el sabio no muestra júbilo ni depresión.